FEBRERO 2003


22. El amigo pesimista

La experiencia enseña que casi todos tenemos un amigo pesimista. Aquel que nos sirve de advertencia para que vivamos precavidos y no creamos que todo el monte es orégano, porque piensa que las cosas no van a mejorar mucho en el futuro. Y es este amigo el que ya lo había anunciado hace bastante tiempo. Veréis, aseguraba, cómo el Real Jaén no fichará a ningún jugador en el mes de enero. Aducirá cualquier justificación, la que fuere, pero seguro que no se reforzará en el llamado mercado de invierno. Puede que sea por desconfianza en los asesores, por controlar el gasto o por cualquier otra razón pero os aseguro que terminará la liga con lo puesto, con el equipo que hay. Nuestro razonamiento para contradecirle dialécticamente era clarísimo: si el club, y especialmente su presidente, está gastando su dinero, habrá que pensar que lo hace buscando una rentabilidad, que desde luego no tiene por qué ser única y necesariamente económica. No tiene sentido actuar de esta manera si luego la gente en general vive al margen del equipo y además los escasos aficionados que quedan están enfadados. En esas condiciones, ¿qué beneficio está ofreciendo el equipo a sus patronos? Lo lógico será que ya que está invirtiendo, ello le sea rentable. Y el único camino es un equipo competitivo que ilusione y tenga más horizontes que el no descender a la Tercera División. Pero el amigo pesimista insistía en lo mismo. Ya veréis cómo habrá alguna excusa pero el club no se reforzará en Enero. Y así ha sido.

3 de Febrero de 2003.                 Real Jaén, 1; Jerez de los Caballeros, 0.

  
23. Cádiz, uno y medio; Real Jaén, tres y medio.

Éstos han sido los goles conseguidos por cada equipo en la doble confrontación liguera y, sin embargo, los gaditanos se han quedado, legítimamente por supuesto, con los seis puntos en juego. La explicación es muy simple: en la visita del Cádiz al estadio de La Victoria hubo que contarle a los amigos que, aunque el Real Jaén había metido tres goles, al final había perdido porque dos de ellos los había hecho en su propia portería y, en cuanto al partido del pasado viernes, hay que repartir como buenos hermanos el mérito del primero. Y no es la única vez que aparecen estos dislates de mala pata en lo que llevamos de temporada sino que se han repetido de una u otra forma en más ocasiones. Parece como si el teorema de Ginsberg y todos sus corolarios, especialmente esos tan conocidos como el de la mantequilla y el de salir mal los acontecimientos, hubiesen caído en el equipo como buitres. Pero no podemos tirar la toalla. Todavía nos queda aplicar algún remedio social, alguna terapia comunitaria que cambie el sentido de los resultados. Y a lo mejor, sin más historias, la solución más sencilla es olvidarnos de tensiones y tomarnos las cosas con humor, que es un sentimiento muy prudente, porque el fútbol a fin de cuentas es un juego de irrealidades que no altera ni en lo bueno ni en lo malo nuestra vida. Y de esta forma, además de estar más tranquilos y relajados todos, también los profesionales que trabajarían sin presión como aconsejan los sicólogos en trances difíciles, puede que nos topemos, como quien no quiere la cosa, con el éxito.

10 de febrero de 2003.                           Cádiz, 2; Real Jaén, 0

  
24. De lenguajes gloriosos

En una mesa redonda de periodistas deportivos, celebrada recientemente, para deliberar sobre si se puede afirmar que hay una violencia específica en el fútbol, independientemente de la que se da en la sociedad, y si, en el caso de que la hubiere, ellos tienen cierta responsabilidad, algunos de los ponentes defendieron la teoría de que hay una especie de acuerdo implícito entre este tipo de prensa y sus lectores habituales de forma que se entiende que, cuando utilizan palabras y términos heroicos, sublimes o épicos, éstos nunca deben interpretarse en sentido literal sino que son una especie de metáfora o simbolismo; que si hablan, por ejemplo, de que los jugadores están dispuestos a morir en el campo, por supuesto que nadie que esté en sus cabales puede concluir que se trata efectivamente de muerte real; o que referirse a triunfos históricos, espléndidos o infinitos es una manera de hacer poesía y cualquier persona sensata así lo entiende. El asunto sin duda es complejo y todo seguidor de fútbol está en su derecho de opinar sobre este tipo de literatura pero lo malo es que entre nosotros estas discusiones de lenguajes gloriosos sólo pueden producir nostalgia. Nuestra situación deportiva es tan triste que hace ya demasiado tiempo que en el Real Jaén los periodistas profesionales no tienen oportunidad de emplear expresiones heroicas, sublimes o épicas. Y es una pena pero así son las cosas y no nos queda otra solución, mientras se construye un nuevo futuro, que echar mano de historias rutinarias. Lo que hace falta es que éstas al menos sean positivas.

17 de Febrero de 2003.                        Real Jaén, 1; Betis B, 0.

  
25. Los ojalateros

Parecía el viernes pasado, en el partido que el Real Jaén jugó en Algeciras, que los jugadores del Real Jaén querían ser ojalateros. No hojalateros, que eso es otra cosa muy distinta como todo el mundo sabe, sino ojalateros, escrito así sin la hache inicial, de los del “dice el padre prior que bajéis al huerto, que trabajéis y que después merendaremos”. Sin crear una sola clara ocasión de gol en todo el partido y por tanto sin ninguna posibilidad de marcar en la portería contraria, el equipo se quedó como simple espectador de su propio destino cuando un defensa del Algeciras, enfrentado solo con el balón y sin que nadie le acosara, puso el uno en el casillero giennense: por una vez íbamos a tener la suerte de nuestra parte. Pero al final fue el árbitro el que tomó otra iniciativa, esta vez en contra de nuestro equipo, y cedió la ventaja a los contrarios. Era tan tarde que ya no hubo tiempo de intentar de nuevo ni lo de ojalatero ni alguna otra alternativa. Lo de ojalatero viene del lenguaje militar referido a los que desde fuera, como en el caso del mensajero del prior, estimulan a otros al trabajo y luego se apuntan a disfrutar de la victoria: ojalá ataquen ellos y ojalá ganemos nosotros. La palabra hace tiempo que tuvo éxito y el diccionario la da como referida al que únicamente se limita a desear el éxito de su partido o grupo sin colaborar en ello. El Real Jaén pudo esta vez haber ganado sin tirar nunca a puerta y lo habría merecido como compensación a otros partidos anteriores. Pero no pudo ser. Otra vez será.

24 de Febrero de 2003.                                  Algeciras, 1; Real Jaén, 1.

ENERO 2003


18. César en Torredonjimeno

La gente de una cierta edad que estudió en su día la asignatura de latín en el bachillerato recordará, seguramente sin mucha dificultad, aquellos textos de César que había que aprender a traducir si se quería aprobar la asignatura. Eran crónicas de sus batallas en las que describía sus éxitos militares, y todas venían a ser más o menos lo mismo: cuando sus soldados estaban rodeados por el enemigo y por las condiciones del terreno, a punto de sucumbir y de ser derrotados estrepitosamente, aparecía él con lo mejor de sus legiones y le daba la vuelta a la situación, remontaba el peligro y acababa su actuación con una victoria indiscutible. Bueno, pues algo así fue lo que hizo el sábado el Torredonjimeno en su partido con el Real Jaén. Cuando algún escéptico se atrevió a pronosticar un resultado de 0-4 a la vista de como iban las cosas al final del primer tiempo en que ganaba el Real Jaén 0-2, el equipo tosiriano, después del descanso, como si hubiera leído en el vestuario La Guerra de las Galias, remedando a César en aquella descripción que ya se ha hecho clásica de llegué, miré y vencí, llegó al campo, vio la situación y venció. Y además convenció. Bien es verdad que enfrente tenía a un equipo que está, como dicen los expertos, en su misma liga a ver si se salva del descenso a la Tercera División pero ello no quita mérito a su acción. Sobre todo porque no es la primera vez. Hasta el punto de que sus seguidores más animosos recibieron con cierto agrado los primeros disgustos, seguros de que entonces era cuando se ponían bien las cosas. Como ocurría con César. Y acertaron.

6 de Enero de 2003.                         Torredonjimeno, 4; Real Jaén, 2. 


19. Ni con los últimos

El entrenador Anquela se lamenta del juego de su equipo
Foto: Diario Jaén
Para situar el escenario, habrá que empezar diciendo que yo ayer hacía el viaje habitual para ver al Real Jaén cuando una avería en el coche, a mitad de camino, quebró mis expectativas futboleras ya que, a pesar de su eficacia, rapidez y bien hacer, los servicios de asistencia en carretera aun no son capaces de detener el tiempo ni simultanear el espacio. El caso es que mi ración de fútbol se tuvo que limitar a la tertulia acostumbrada, fijándonos en esta oportunidad en una circunstancia que el calendario ha ofrecido al Real Jaén a ver si con éstas puede afianzarse en la parte media de la tabla de clasificación. Y es que, si se fija uno, al equipo le ha tocado jugar consecutivamente con cuatro de los cinco últimos equipos que de momento están detrás y ocupan los puestos de descenso y promoción a la Tercera División. Y la apuesta era ver si con esas teóricas posibilidades sería capaz de conseguir, al menos, nueve puntos, es decir, tres victorias, lo que además permitiría guardar un buen gol average ya que se trata de equipos que, como el Real Jaén, quieren evitar el bajar de categoría. Pero no ha podido ser y, según me cuentan quienes han presenciado el partido, el ambiente general, incluido el árbitro, era ya propio de la Tercera División. Y el equipo terminó, como en los últimos partidos, con tres delanteros centro, naturalmente estorbándose entre sí. Alguno me ha comentado que en realidad como en un patio de recreo de un colegio. O sea, que la avería me ha salvado de llevarme otro disgusto en directo.

13 de Enero de 2003.                     Real Jaén, 0; Moralo, 0.  



20. Lo único posible

Ante la situación deportiva tan acuciante que en estos momentos tiene el Real Jaén habrá que echar mano de todo lo disponible para tratar de resolverla. Porque, al paso que vamos, entre las lamentaciones por la pésima planificación, la esperanza de que las cosas cambien de alguna manera con la práctica, y otras ensoñaciones, de momento ineficaces, estamos repitiendo las vivencias del año pasado. Confiábamos en el mercado de invierno como una circunstancia que permitiría reformar lo que en su día no se hizo pero también se está escapando esta posibilidad ahogada en debates jurídicos que pueden no acabarse nunca. ¿Qué hacer entonces? Cabe una salida y es aplicar el método científico ahora que la ciencia se ha convertido en el modo de conocimiento más creíble y seguro y que consiste en enumerar las posibles hipótesis que en teoría puedan aportar soluciones y analizar después si alguna de ellas nos sirve. Lo mismo que hacemos cuando se nos va la luz. Modifiquemos las causas para ver si se cambian los efectos. Pero el caso es que las reglas del juego sólo permiten al Real Jaén plantear una única hipótesis ya que es lo único que se puede hacer. Y ésta es cambiar al entrenador. Si hay que hacer algo y esto es lo único que es legalmente posible, pues habrá que hacerlo. Al fin y al cabo tampoco tiene sentido hacer sufrir más a un técnico que es un extraordinario segundo entrenador como todo el mudo sabe y hasta el presidente lo ha dicho. Sobre todo si de este sufrimiento no está obteniendo resultados y desconocemos si otro planteamiento técnico sería más rentable.

20 de Enero de 2003.                         Real Jaén, 1; Linares., 2.

  
21. Ya tiene una tarea concreta el Real Jaén

En el transcurso de la temporada, el Real Jaén ha venido dando la impresión de que le faltaba lo que llamaríamos en su globalidad un proyecto, es decir, un conjunto ordenado de fines a alcanzar y de medios para conseguir esos objetivos, que se movía en la vaguedad y la vacilación. Bien es verdad que todos hemos pasado el tiempo hablando, en cuantas oportunidades se nos han presentado, de recuperar la categoría como finalidad principal y única. Pero en el fondo, según han ido avanzando las jornadas, producto sin duda de la caída estrepitosa del año pasado y aun no repuestos del golpe, en realidad lo hemos dicho cada vez menos convencidos y con palabras débiles, como si se tratara de cubrir una mera rutina. Ahora sin embargo parece que empieza a aclararse la situación y que ya sabemos lo que queremos hacer en la presente competición. Ya no tenemos que proponer medias palabras ni ambigüedades en cuanto a la tarea en la que hemos de ocuparnos, cada uno en su puesto como profesionales o como aficionados. Lo mismo que les ocupa a los dos equipos hermanos de la Provincia, lo único que tiene el Real Jaén por delante es evitar el descenso a la Tercera División porque a la altura de hoy es casi lo único que tiene garantizado. No únicamente por los resultados y la situación deportiva sino por todo el escenario en que se esta moviendo su actuación, con tantos avatares deplorables tanto deportivos como societarios. Será que las malas rachas son reales y que las Parcas existen de verdad.

27 de Enero de 2003.                     Díter Zafra, 1; Real Jaén, 1. 

DICIEMBRE 2002


13. Las cuentas de doña Truhana o la lechera

Si hay una actividad social en la que los interesados, cualquiera que sea el nivel en el que estemos, no paramos de hacer cuentas, es el fútbol. Tanto antes como después de cada partido, no dejamos de sumar, más bien que de restar, en un ejercicio mental que ya quisiera para sí doña Truhana o la lechera, que por esos y otros nombres es conocida. Y lo hacemos no ya para resolver los problemas económicos o ver cómo se pueden pagar las deudas que en un quehacer tan quebradizo, tal como está organizado el fútbol, debe ser tarea principal. Ajenos casi todos a tan perentoria necesidad, aplicamos los ejercicios contables únicamente a los resultados deportivos para calcular cuántos puntos necesitamos para alcanzar la gloria y soñar con conseguirla a la vuelta de la esquina. Pero lo que ocurre es que en nuestras ansias de alegría nos olvidamos de la realidad de la misma manera que la lechera lo hacía de las leyes del mercado y de la física y así nos pasa lo que nos pasa: que entre los tres equipos jaeneros sólo hemos conseguido un punto aunque, eso sí, digno de todo tipo de encomio y alabanza. El problema está en eso, en que, si hacemos caso a los precavidos, tenemos que seguir el consejo que el antiguo narrador de cuentos nos inspira a propósito precisamente del cántaro de leche o de miel, según se prefiera: que hay que encomendarse a las cosas ciertas y alejarse de las confianzas vanas. Pero entonces, si no soñamos ¿para qué vamos al fútbol, aunque se nos derrame la leche o la miel?

2 de Diciembre de 2002.                   Mérida, 1; Real Jaén, 0


14. La rutina

Decía Yiyo, aquel torero madrileño que tuvo la mala fortuna de morir joven de una cornada, que uno de los problemas más graves con los que se enfrenta un torero en su calidad de responsable de un espectáculo público es la rutina, esa cualidad que hace del trabajo algo monótono, igual a si mismo cada día y por tanto aburrido. Y esa era una opinión de alguien que en su quehacer profesional ordinario jugaba cada día y cada jornada con la muerte en los talones, lo que viene a significar que, si eso ocurre en una profesión tan peligrosa, cualquiera de nosotros, que hacemos otros trabajos menos arriesgados, podemos caer con mayor razón en una situación tal. Y esta tentación es la que amenaza al deporte y, naturalmente, al fútbol, cuando éste se ejercita de manera mecánica, continuada y casi rítmica: todos los domingos partido caiga quien caiga. Y no es que la rutina tenga que ser mala necesariamente, que discusiones teóricas sobre el particular ha habido muchas y de muy alto copete intelectual, pero qué duda cabe que, cuando el fútbol se convierte en burocracia, acaba siendo vacío. Y eso empieza a ser algo habitual en el Real Jaén. Bien es verdad que esta vez ha resuelto el trámite administrativo de manera favorable con un triunfo claro pero lo demás ha sido de gestión pesada, de juego embarullado en un campo que vaya usted a saber por qué se ha acortado, sin imaginación y, como no podía ser de otra manera, con su expulsión acostumbrada. Lo que no está en contradicción con el esfuerzo de los profesionales.

9 de Diciembre de 2002.                  Real Jaén, 2; Melilla, 0.


15. De vacas, cigarras...

Ensayemos una teoría optimista respecto a la situación, resultados y méritos deportivos del Real Jaén en las últimas semanas: Para eso pongamos sobre la mesa uno de los principios que todos los que se consideran expertos aplican a todos los equipos a lo largo de la Liga, que consiste en asegurar que, salvo trayectorias excepcionales, una vez metidos en lo que llamaríamos la normalidad, a todo el mundo le viene su momento de crisis y, como a los cerdos, su San Antón. Que la monotonía y la baja forma es una enfermedad por la que hay que pasar necesariamente en algún momento de la competición. Bien, para no desanimarnos demasiado, podemos creernos que esto es lo que ocurre ahora. Claro que, si aplicamos esta teoría, habremos de reconocer que el hecho de que, en vez de estar optando por el ascenso, tengamos que mirar todas las semanas hacía abajo en la clasificación a pesar del vértigo que sufrimos, es consecuencia de las primeras jornadas en las que no guardamos nada en la mochila para  la época mala. Al Real Jaén le ha pasado como a la cigarra, que hemos pasado un tiempo ocupados únicamente en jalear y gritar a todos los vientos que nuestro objetivo era subir y no hemos tenido tiempo de hacer lo necesario y conveniente para conseguir eso precisamente. Y ahora, cuando llegan las vacas flacas, ni hay trigo en el granero ni carne en la nevera para las emergencias inevitables. Aunque, si queremos ser optimistas hasta el final, podemos esperar que, pasado este mal trance, todo será ya coser y cantar. O sea, tras el mercado de invierno.

16 de Diciembre de 2002.                          Ceuta, 1; Real Jaén, 0

  
16. Fútbol alevín

Unos días antes de comenzar la liga de fútbol, este periódico publicó una carta abierta al presidente del Real Jaén en la que un aficionado le reconvenía de manera amable y cooperativa por haber diseñado un equipo, de gestión y deportivo, en el que no se incluía a nadie de Jaén, en el que ningún componente sabía dónde está la Carrera. Y estaba justificado ese tirón de orejas. Porque los aficionados al Real Jaén no acababan de entender la torpeza de quienes planificaban una tarea ajena por completo a cualquier clave cultural de la ciudad en la que residen y cuyo nombre ostenta. Se podía ser más o menos entendido en cuestiones futbolística, incluso en sociología dadas las resonancias que el fútbol genera más allá de lo que es en sí mismo, pero lo que resultaba inexplicable es que ni el presidente ni ninguno de sus colaboradores se diese cuenta de que ese abandono podría suponer el final de la institución. Pues las cosas son como son y hoy hay que decir gustosamente que se están dando pasos en la dirección correcta de acercar a la gente, a nosotros, al club de fútbol. Quizá este proceso se esté haciendo de manera demasiado cautelosa pero probablemente lo mejor que ocurrió el viernes en La Victoria fue el partido alevín que una treintena de chicos jugaron durante el período de descanso de los mayores, una iniciativa que merece institucionalizarse por los muchos beneficios deportivos y sociales que se derivarían de ello. Y facilitaría una vinculación fluida entre la ciudad, el club y el futuro.

23 de Diciembre de 2002.                       Real Jaén, 3; Motril, 1.


17. Un par de avisos

No pintan bastos, al menos de momento, para los equipos giennenses de fútbol encuadrados en la segunda división B. Y aunque es verdad que mucha gente no quiere ver a sus hijos con buenos principios por si acaso, también lo es que de diestro a diestro, el más presto, o sea, que el que da primero, da dos veces. El caso es que, refrán arriba o refrán abajo, por ahora ninguno de los tres equipos está en claro camino de alcanzar los objetivos propuestos, especialmente el Real Jaén que, de aspirar al ascenso, de momento está a ver si abandona con cierta seguridad los puestos que llevan a la tercera división. Y esta situación, compartida por los tres, crea zozobra y desasosiego en todos los que de alguna manera tienen que ver con el asunto. Pero en esta pausa será útil, al menos como terapia para evitar sobresaltos, tener presente estos dos avisos. El primero, que habrá que recordar que esto es al fin y al cabo una competición y en estas circunstancias no se puede esperar desde el principio una vida tranquila y serena. Lo contrario sería monótono, aburrido y demasiado previsible hasta para hastiarnos del todo. Porque el fútbol, más o menos como la vida en general, está a fin de cuentas lleno de alegrías y sinsabores, adobado con esperanzas aunque también con malos tragos y con penas que, como se sabe que ocurre con los duelos, con pan son menos. Y éste del pan necesario es el segundo aviso. Que aquello ya citado que quien da primero, da dos veces, es nada más y nada menos que un pensamiento de Séneca.

30 de Diciembre de 2002.

NOVIEMBRE 2002


9. No todo el que sube, llega al cielo

Una lesión interrumpe, a veces de manera significativa,
 la progresión profesional de un futbolista.
Foto: Diario Jaén
La última vez que el Real Jaén jugó en partido oficial en el estadio Sánchez Pizjuán fue hace dos temporadas y teniendo como contrario al Sevilla CF. Esto ocurría en Segunda División A y dirigía al equipo Pedro Pablo Braojos. El resultado fue de cero a uno y el triunfo giennense suponía la estabilidad definitiva en la división y hasta algún sueño para los más optimistas. Como puede empezar a serlo también tras la repetición del resultado en el partido de ayer, bien es verdad que con algunas variantes significativas. Como, por ejemplo, que el partido se ha convertido, como diría Arsenio, aquel entrenador y filósofo hoy algo olvidado, en una pequeña gesta proletaria porque en lugar del Sevilla el contrincante ha sido su filial, y el Real Jaén tampoco arrastraba las recientes glorias pasadas: incluso se ha presentado casi como colista. Pero la escenografía ha sido la misma de hace casi dos años, el resultado se ha repetido y se ha roto lo que por tres veces (tantos como rechaces en el travesaño) parecía, de acuerdo también con el mismo Arsenio, el curso natural de las cosas para el Real Jaén. Es decir, volver a la desgracia precisamente cuando se está empezando a jugar bien. El triunfo y tal como aconteció ha sido un éxito digno de toda complacencia, tanto por el bien hacer como por toda la fortuna, que al final quebró su mala predisposición. Pero no vayamos a perder la cabeza y a olvidarnos de lo que todos decíamos en las últimas semanas porque, como advertía Quevedo, no todo el que sube, llega al cielo.

4 de Noviembre de 2002.                 Sevilla B, 0; Real Jaén, 1.


10. Mobbing en el fútbol

         El fútbol, como todo deporte profesional de competición, encierra muchas contradicciones teóricas porque se ponen sobre la mesa vectores o propuestas que en principio parecen tener poca concordancia entre sí. Un ejemplo, entre otros, puede ser el contexto o el ambiente laboral. Hay que tener presente que sus agentes principales, los deportistas, son profesionales con todas las cargas y beneficios que acarrea cualquier trabajo: un salario que ha de proporcionar la parte contratante y naturalmente a cambio una tarea a realizar. Por supuesto que para cumplir su quehacer todo el mundo necesita un clima que le permita producir de manera razonable y natural. Es precisamente en estos años en los que se empieza a popularizar el término mobbing como expresión del acoso laboral, una circunstancia que hasta se considera un delito. En esto estamos como en todas las profesiones. Pero la diferenciación es que esta actividad no sólo debe estar exenta de mobbing sino que además los profesionales exigen, porque es parte del sistema, ser animados y jaleados por la gente, algo que de ninguna manera tendría sentido en otros trabajos. Bueno, pues aceptemos esta contradicción y aprovechemos que estamos en alza en el Real Jaén para ayudar a los jugadores a aumentar su autoestima. Y reconozcamos que quizá se la hemos deteriorado en las primeras semanas de la liga, colaborando, con las críticas generalizadas a su falta de categoría técnica, a que los resultados hayan sido malos. Porque ¿también hay que exigir resultados como a los demás profesionales?

11 de Noviembre de 2002.                                      Real Jaén, 2; Écija, 1.


11. Los tres partidos

         En un libro de reciente aparición, Jorge Valdano dice que ante un partido convencional el jugador de fútbol en realidad juega tres partidos. El primero es el que sueña antes de salir al campo y en el que se ve a sí mismo haciendo el perfil y el desarrollo de un triunfo incontestable: si sumáramos, asegura Valdano, los goles imaginarios que mete cada miembro de un equipo, el resultado sería bochornoso. El segundo partido es el que real y verazmente ejercita en el terreno de juego y en el que el azar, el destino, la calidad técnica y hasta los imponderables acaban imponiendo un desarrollo y un resultado. Por último, una vez finalizado éste, el jugador empieza a revivir en su interior el período de disección, la autopsia, el análisis detenido de las vivencias recientes. Tres partidos que inevitablemente juega el jugador pero tres partidos que también y a la fuerza vive el seguidor del equipo, el aficionado, aunque bien es verdad que de otra forma, lo que no resta intensidad emocional: porque asiste al campo en la esperanza, el sueño y la expectativa de presenciar el triunfo de su equipo; que padece o goza de un partido real; y que sale del campo con el recuerdo del éxito o del fracaso, y lamentando o reiterando la jugada que fue o la que pudo haber sido y no acabó siendo, la jugada futulibre. Tres partidos por tanto del jugador y tres partidos del aficionado. Que, a pesar de errores y desaciertos, es imprescindible que sigan manteniendo las expectativas que los equipos giennenses se hicieron al comienzo de la liga.

17 de Noviembre de 2002.                          Extremadura, 1; Real Jaén, 1.

  
12. Como el sastre de Campillo

Al parecer y según se observa a través del tiempo y los avatares deportivos, el Real Jaén, cuando juega en su campo, ejerce la muy noble y poco frecuente virtud de la magnanimidad, cualidad sin duda propia de gente de elevada alcurnia de espíritu. Como si fuera una lección aprendida que se repite miméticamente cada quincena desde que se estrenó el nuevo estadio, el proceso de los partidos se mueve en un esquema que ya sabemos de memoria: esfuerzo, interés, ganas de agradar, profesionalidad, presión sobre el equipo visitante incluyendo sonados vicegoles y temple sonriente entre los espectadores. Pero después, según se va intuyendo en el horizonte el final de la partida, como el sastre de Campillo que cosía de balde y además ponía el hilo, obsequia al equipo contrario con la oportunidad de llevarse el triunfo. Es lo que ocurrió ayer y viene acaeciendo desde aquel día en que, jugando con el Ejido, se inauguró el nuevo campo. Menos mal que esta vez el destino, apabullado quizá porque ya hubiera sido excesivo, se ha comportado como casero y ha jugado con el Real Jaén, evitando que de nuevo una generosidad acostumbrada acabara todo en desastre. Porque lo que no quedó demasiado claro en el campo en la jugada decisiva parece que fue lo que las apariencias negaron. De todas formas todo este proceso reiterado y recurrente algún día tendrá que acabar, aunque sea volviendo a lo que siempre fue el fútbol y que orientaba los pronósticos: ganar en casa y tratar, cuando menos, de empatar a domicilio, como se decía antes.

25 de Noviembre de 2002.                 Real Jaén, 0; Ciudad de Murcia, 0. 

OCTUBRE 2002


5. Regalar goles

La eterna discusión de si a la suerte se la busca o se la encuentra habrá que aplicarla cuanto antes a los equipos jiennenses de la Segunda División B, a la vista de la generosidad fortuita con la que se están produciendo los últimos resultados y los goles con que estamos obsequiando a los equipos contrarios. Bien es verdad que, si aplicamos la teoría de los errores arbitrales, que asegura que al final siempre acaban compensando a todos los equipos, podemos quedarnos tranquilos pero lo cierto es que esa explicación nunca nadie se ha tomado la molestia de demostrarla con datos reales y por tanto es más una hipótesis tranquilizadora de orden sicológico, cuando las cosas han salido mal y los desaciertos nos han perjudicado, que una afirmación científica. Pero además tampoco está claro, y es lo que solemos ver cada día, que en asuntos de fortuna las cosas se muestren compensadoras con los que tienen menos suerte. Por el contrario la experiencia que todos tenemos está más por aquello de que a perro flaco todas son pulgas, que es más o menos lo que asegura Cervantes, precisamente en el Coloquio de los Perros. Así es que por este camino de dejar que el azar nos compense poca solución tenemos para el nuevo problema con que nos encontramos, de regalar goles, y por tanto puntos en la clasificación, sin querer. A no ser que nuestros equipos se apliquen esa fórmula publicitaria tan eficaz de dos por uno, es decir, que por cada gol regalado se marquen dos. Al fin y al cabo la publicidad se ha convertido en una forma de éxito en el mundo.

Publicado el día 7 de Octubre de 2002               Real Jaén, 1; Algeciras, 1.

  
6. Esta vez funcionó

El fútbol, como la mayoría de las cosas de la vida, está lleno de tópicos y de frases hechas que sirven para cubrir huecos en las conversaciones y facilitar espacio en las discusiones, y que normalmente son sólo un juego de palabras. Pero este lenguaje se derrumba y se hace realidad cuando se producen determinadas circunstancias como las que ocurrieron el pasado viernes en el partido del Real Jaén en Málaga. Entonces, en la segunda mitad, tuvimos la oportunidad y la suerte de ver en el equipo una imagen de serenidad, dominio y buen hacer hasta el punto de que parecía imposible encajar un gol. Y ello recurriendo únicamente a la maestría y a la inteligencia, sin necesidad de echar mano de marrullerías ni artimañas. A este período del partido podemos aplicarle la descripción que hace Jorge Valdano de una situación similar en una de sus primeras publicaciones: los futbolistas, detalla, retrocedieron dócilmente para prestarse a la revolución defendida de los generales del banquillo; el juego se fue poniendo serio, lo útil devaluó a lo bello y el resultado se hizo dictadura. Lo que en otros términos quiere decir que, como no había más remedio, el equipo se dedicó a defender por orden del entrenador y los demás técnicos porque era lo único que podía hacer y se había convertido en objetivo irrenunciable. En cuanto a lo de la belleza, ya es más discutible porque, además de otras cosas, también es vistosa una buena defensa. Sobre todo cuando es lo único posible, que eso es ya otro cantar y es un asunto muy serio.

Publicado el día 14 de Octubre de 2002    Málaga B, 0: Real Jaén, 0.

  
7. Jugar indefinidamente

         Como todo el mundo sabe, los ritos son sistemas mediante los cuales los seres humanos expresamos y hacemos públicos deseos, esperanzas y recuerdos de nuestras cosas. Pero uno de los factores más significativos y representativos de los ritos es que ya está establecido de antemano lo que va a pasar, ya se sabe lo que va a ocurrir. En las disputas de moros y cristianos, por ejemplo, las consecuencias de la disputa, saber quién va a triunfar, se conocen previamente, con anterioridad. Precisamente transformar cualquier ceremonia en rito es darle un cierto carácter permanente tanto en su desarrollo como en su finalización. Los deportes de competición en nuestra cultura no pertenecen a la categoría de rito porque el resultado está por ver y, para conocer lo que ocurrirá al final, hay que esperar al acierto de los protagonistas y a las consecuencias de la fortuna. Sin embargo cuenta el antropólogo francés Levi-Strauss que, en unas islas del Pacifico donde aprendieron a jugar al fútbol, decidieron que las cosas no fuesen así y que éste debía ser un rito. Así el acuerdo fue que, cuando llegara el tiempo de su celebración, jugarían tantos partidos como hiciera falta para que todos los equipos ganaran el mismo número de veces. Con el Real Jaén, a pesar del esfuerzo evidente de los jugadores, vamos a tener que pedir a la Federación que haga algo parecido a los del Pacífico, a ver si de esta forma ganamos lo que nos corresponde. El problema va a estar en que, a lo mejor, la eternidad se nos hace corta, salvo que el técnico encuentre antes una solución.

Publicado el día 21 de Octubre de 2002.      Real Jaén, 0; Cartago Nova, 0. 

  
8. Empezar de nuevo

Hay que volver al verano. No hay más remedio si es que realmente hay interés en tratar de arreglar la situación del Real Jaén. Hay que recrear el marco en el que se planifican las temporadas futbolísticas, se fijan objetivos y se acuerdan estrategias. Es éste y ahora el tiempo y el momento para situarse en el final de la temporada pasada y empezar a planificar lo que se quiere y lo que se puede hacer en el regreso a la segunda división B. Es lo que parece que aconseja la urgencia de la situación. Si las cosas, por la razón que fuere, no se hicieron bien en el principio (y en eso parece haber una cierta sensación común como lo manifestaron los espectadores el pasado viernes cuando lo reprocharon abiertamente a quien correspondió), ahora es el momento de rectificar en dos de los vectores, el deportivo y el social; el empresarial es cuestión de gabinete. En lo deportivo hay que empezar a poner a trabajar a un técnico que vaya planificando lo que el equipo necesita, con qué se puede contar y con qué no. Por supuesto que ahora hay un condicionante imprevisto y es aquello, que parece se nos ha olvidado, de los 45 o 50 puntos imprescindibles para no bajar de categoría. Porque en la que estamos también hay descensos. Y en lo social hace falta más cercanía a la gente y el compromiso de un entusiasmo razonable en cuanto a resultados. La existencia de un proyecto renovado y coherente, que hay que empezar a diseñar ya con vistas a los plazos federativos, es el único camino para eliminar las reticencias que aun subsisten.

28 de Octubre de 2002.                  Real Jaén, 1; Cacereño, 2. 

SEPTIEMBRE 2002


1. Falta el coro

         Los artistas que crearon el nuevo campo de La Victoria han sido homenajeados en alguna ocasión por los méritos que adquirieron en esta tarea. Su obra y su trabajo ofrecen suficientes razones para que estos elogios sean razonablemente justificados.
Presentación del equipo temporada 2002-2003
Foto: Diario Jaén
Sin embargo, al margen de las cualidades que motivaron estos reconocimientos, el nuevo La Victoria fue un factor decisivo la liga pasada para el descenso del Real Jaén. No ya sólo porque anuló los elementos instrumentales de que los jugadores gozaban en el viejo como los rincones del suelo, las referencias visuales, el comportamiento del viento sino, sobre todo, porque les obligó a construir un juego diferente al que habían venido practicando durante toda la vida.
Y es que el nuevo La Victoria ofrece una grave dificultad para el éxito deportivo desde la perspectiva del Real Jaén porque encierra un concepto de fútbol como espectáculo puro y no como expresión de un espíritu competitivo, precisamente para lo que fue diseñado, financiado y construido. Es como un campo neutral en el que no hay ninguna ventaja para los de casa. Desapareció el coro y este nuevo escenario fue clave para el descenso.
Como todo el mundo sabe, en la tragedia griega ocupaban la escena los protagonistas y el coro, que jaleaba, animaba, criticaba, hacía reflexionar y hasta enardecía a los protagonistas. Era la versión de lo que se ha venido llamando en otro contexto cultural lo del jugador número 12. No era posible el teatro sin el coro. Y con ocasión de la escenografía del nuevo La Victoria nos hemos quedado sin coro. Ya no hay número 12. En Jaén, gracias al bello campo del nuevo La Victoria, ya no es posible afición sino espectadores.

9 de Septiembre de 2002.                       Real Jaén, 2; Díter Zafra, 2
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2. Nuestra casa

Desde que el fútbol dejó de ser un deporte puro y se convirtió en espectáculo, la presencia de espectadores ha pasado de inútil o innecesaria a imprescindible. Hoy carece de lógica social que se juegue un partido sin que estén presentes personas ajenas a los protagonistas. Juego sin concurrencia es un contrasentido, una contradicción, hasta un problema conceptual. Algo precisamente de lo que está pasando en el nuevo La Victoria, al que apenas acude público y en el que hay demasiados rincones vacíos.
La explicación inmediata es desde luego el descenso de categoría y por tanto la disminución de la calidad futbolística. Ello sin duda es verdad pero en los comportamientos colectivos es prudente ampliar la reflexión, sobre todo cuando hay hechos que pueden desmentir una teoría. Y aquí estamos en esas.
Porque en el nuevo proyecto ha faltado desarrollar la legitimidad de un equipo que representa, incluso por su nombre, a una ciudad y responde a una historia anterior. En este tipo de actividades no tiene sentido iniciar un nuevo proyecto si éste corta radicalmente lo que pasó. Si únicamente queda como continuidad histórica el color de las camisetas. Y hasta pueda haber puede haber problemas para elegir como capitán del equipo a un jugador que represente las esencias. 
En este sentido empieza a abrirse un horizonte con algunas decisiones tomadas últimamente pero no se entiende cómo desde el principio nadie se dio cuenta de que, aunque aceptamos con gusto a los demás, queremos sentir que vamos a nuestra casa.

16 de Septiembre de 2002.               Jerez de los Caballeros, 1; Real Jaén, 0.


3. Echarles una mano

Por lo que se ve desde fuera, el Real Jaén no sólo está haciendo mal casi todo lo que se propone sino que a su vez está afectado por la Ley de Murphy, aquella ley que hace unos años se hizo tan popular y que dice en su planteamiento básico más conocido que si algo puede salir mal, saldrá mal o, lo que es lo mismo, que la tostada siempre se cae por el lado de la mantequilla.
Lo malo del contenido de esta ley es el efecto sicológico tan perjudicial que produce, sobre todo cuando uno se toma en serio las cosas. Y como empecemos así, podemos acabar bajo los efectos de otra ley como la anterior que en la jerga de los libros se llama de la autoprofecía cumplida y que viene a ser en lenguaje castizo, fuera de academias, lo que nos ocurre cuando ya sabíamos, antes de hacerlas, que las cosas nos iban a salir mal: que efectivamente nos salen mal. ¡Si ya lo decía yo!
En el terreno de juego se ve claramente que cada jornada que pasa los jugadores están más faltos de seguridad en sí mismos por la presión que todos ejercemos sobre ellos. Un simple detalle lo demuestra: no se anticipan a la jugada y ello es por temor a equivocarse. Y a lo mejor podría ser una buena estrategia de momento echarles una mano desdramatizando los resultados con el argumento de que aun falta mucha liga.
Y esto no sólo porque ya no se puede hacer otra cosa hasta diciembre sino también porque sin duda ellos no son responsables de los otros desaguisados. Y a ver si a lo mejor así tenemos todos mejores resultados.

23 de Septiembre de 2002                             Real Jaén, 1; Cádiz, 2.


4. Todo puede cambiar

         En la literatura es muy famosa la anécdota de aquel profesor que estaba tratando de demostrar en clase la imposibilidad de que pudiera construirse un artefacto nuclear cuando su explicación fue interrumpida por una explosión fuerte y contundente. Una bomba atómica que ha estallado, le dijeron. Lo que confirma una vez más, como tantas en la vida, que las teorías y las explicaciones, sobre todo si tratan sobre lo que va a pasar, pueden equivocarse de todas todas. Predecir es muy difícil y sobre todo el futuro, en frase que se atribuye al científico danés Niels Bohr, precisamente uno de los descubridores de este tipo de energía. A lo que habría que añadir que, cuando se trata del fútbol, la cosa es todavía mucho más complicada porque, como todos los deportes de competición en los que se juega un resultado, tiene la virtualidad de quebrar cualquier pronóstico, optimista o pesimista, que esto a fin de cuentas da lo mismo. Y es lo que puede estar ocurriendo con el Real Jaén. Porque resulta que todos - aficionados, seguidores y analistas- nos hemos llenado de pesimismo con lo complicadas que están los asuntos en el club, tanto en lo empresarial como en lo deportivo, cuando de pronto vemos que, incluso en campo ajeno, el equipo es capaz de pronto de remontar un resultado adverso, aunque los imponderables hayan dado lugar después a un empate. Quizás es que nadie de nosotros ha caído en la cuenta de lo malo que es, como dice el refrán, tener unos buenos principios, con lo que a lo mejor llegamos a Diciembre en situación razonable. Porque de lo que todos estamos seguros es de que desde ese mes todo será coser y cantar.

30 de Septiembre de 2002                    Betis B, 2; Real Jaén, 2.