Mostrando entradas con la etiqueta Temporada 05-06. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Temporada 05-06. Mostrar todas las entradas

AGOSTO 2006


205. Aprender el himno

Los publicistas hablan y no acaban de la enorme dificultad que tiene su trabajo. Saben que, a la hora de hacer una campaña publicitaria, tienen que tener mucho cuidado con lo que planifican y ejecutan, y también un montón de buena suerte. Cualquier detalle puede dar al traste con su tarea, sobre todo si el mensaje va dirigido a la sensibilidad y menos al pensamiento. Un matiz imprevisto, una frase más o menos acertada o la referencia a algún acontecimiento pueden despertar tanto una inopinada animadversión como una simpatía enorme por el producto que se publicita. En todo caso siempre resulta de interés para el éxito de las campañas fijarse en los propios valores, estimular los afectos y buscar puntos de apoyo afectivos. Y lo que desde luego sería un desacierto es que la entidad patrocinada se comporte con cánones diferentes de lo que dicen sus eslóganes. Valgan estas reflexiones al hilo de la campaña publicitaria del Real Jaén, que afortunadamente está teniendo un resultado razonable y ojalá mejore aún más. Lo que resulta cuando menos curioso, y no es la primera vez que ocurre, es que el club no parece que busque expresamente esos puntos de apoyo afectivos. Y si no hay apasionamiento por medio, es bastante difícil, en este nivel deportivo, encontrar el arrimo masivo de la población. Es imprescindible que la gente se sienta identificada con el equipo y el club. Sin embargo esta virtud apenas se ejercita. Valgan dos ejemplos. No se entiende, y ha ocurrido otros años, que apenas se jueguen partidos de pretemporada en La Victoria cuando el refrán dice que ojos que no ven… No se trata de no salir pero el equilibrio es siempre bueno. Otros clubes lo hacen y no les va mal. El otro ejemplo es el de los jugadores. Ya sabemos que en este tiempo prima la profesionalidad pero ni tanto ni tan calvo: hacen falta unos cuantos jugadores que sientan como suyo el uniforme del Real Jaén y como suya esta tierra. ¿Tan difícil es conseguir un equilibrio, incluso en la organización interna del equipo, entre unos y otros? ¿Tan complicado resulta que unos cuantos jugadores conozcan dónde está la Carrera o qué estilo tiene la Catedral y, por supuesto, el himno del club? ¿No debería estar también, entre los conceptos a aprender, la letra y música del himno de la empresa, del club, de la afición?

7 de Agosto de 2006


206. Pago único

         Al parecer el Real Jaén anda con problemas para fichar un par de delanteros que cierren la plantilla y hagan felices a la afición con sus goles a lo largo de la temporada. No resulta fácil, a lo que se ve, encontrar profesionales de este tenor dentro de lo que se llama el mercado futbolístico y de ahí la lógica preocupación de los responsables. Pero por este motivo no debe desanimarse el club. Ni sus dirigentes llevarse malos ratos: estudios que han desarrollado grandes expertos en este ámbito del saber y de la ciencia sobre el desarrollo técnico de los últimos campeonatos mundiales de Alemania demuestran que lo que prima ahora en el fútbol es el centrocampismo. Hasta el punto, ha escrito Juan Cueto, que éste se ha convertido en pensamiento único, casi en la exclusiva forma de entender el fútbol y todos sus aledaños. Lejos ya del desarrollo futbolístico cualquier forma de ejercerlo que no sea por este sistema. Centrocampismo. Según estas autorizadas opiniones, todos los equipos juegan y se mueven desde una perspectiva de centro y es desde ella desde donde se planifican estrategias y tácticas. Algo lógico por otra parte pues al fin y al cabo esta actividad deportiva forma parte de la sociedad y de las tendencias que los seres humanos conformamos a través del tiempo. Si uno se fija despacio, en el mundo en que vivimos todo, y desde luego la inmensa mayoría, tiende al centro. Desde los partidos políticos, hasta la caída de los graves y, como no podía ser menos, las opiniones de la gente que refleja la campana de Gauss, todo tiene una pendiente, como una cuesta natural, no hacia los extremos sino al centro. ¿Preocupación en el Real Jaén porque no encuentra delanteros?. Pero si lo que tendría que hacer es despedir a todos los jugadores que no sean centrocampistas y formar un equipo de veintidós profesionales de esta demarcación. Hasta los que guarden la portería centrocampistas. Es la forma más firme y segura de guardar el equilibrio que la vida y el fútbol exigen. Así cumpliría las leyes físicas que lo mandan y las sociales que lo sugieren. Todos centrocampistas, veintidós centrocampistas y ya está. ¡Qué gozada! Pensamiento único futbolero, contrapeso y ponderación y medida. Pero si ya hasta la PAC, con el pago único, se ha contagiado de esta modalidad del pensar.

14 de Agosto de 2006.

  
207. Grave falta de respeto

         La verdad es que esta vez los responsables de organizar la pretemporada del Real Jaén no han estado especialmente afortunados. Ello no empaña en absoluto la trayectoria ejemplar de la actual directiva del Real Jaén, simplemente que en esta oportunidad parece que a los encargados de la tarea no les ha acompañado el acierto. Desde aquella liquidación por derribo de la plantilla de la temporada pasada a la última “razón de la sinrazón que a mi razón se hace”, que diría don Quijote, que se produjo en Torredonjimeno, el camino seguido en este período tan decisivo no ha sido ni afortunado ni provechoso. Naturalmente que ha habido aciertos pero en conjunto no se han hecho bien las cosas. No se entiende que no se haya celebrado ningún partido en casa, lo que ha originados dos efectos perversos: uno, el desapego de la sociedad giennense impedida de entusiasmarse con los suyos ante un equipo del que se cantan virtudes máximas pero que, con los resultados que se han obtenido en los partidos jugados, casi nadie ha podido contrastar. El otro efecto pernicioso, al decir de los técnicos, es la falta de adaptación al terreno de juego de La Victoria de unos jugadores que, cuando corran por el campo, apenas reconocerán que están en su casa; tampoco se han facilitado a la gente motivos solemnes para que se incorporen al proyecto con una campaña a la que le falta brío; ni se han resuelto los graves problemas de infraestructuras que aseguraban eran muy importantes para el rendimiento deportivo. Y para colmo el desaguisado de Torredonjimeno. No puede valer una excusa ni una explicación para olvidar el asunto. Ha sido una falta muy grave de respeto a entidades y personas, y ello exige, para el buen nombre del club, una posición pública de la junta directiva. Mal empezaríamos si se trata de tapar lo que puede ser un pésimo precedente. Y un mal síntoma. No hay justificación ni en la planificación absurda de dos partidos consecutivos ni en la carencia de jugadores porque había demasiadas soluciones técnicas a la mano. Por supuesto que el concepto de pretemporada es por definición maliciosamente sutil y gaseoso, y un desafío para la inteligencia, que ha de resolver la grave contradicción que encierra. Pero todo el mundo sabe por experiencia que lo propedéutico es lo que marca el camino, es decir, que el que da primero da dos veces.

21 de agosto de 2006.

Temporada 2006 - 2007

El artista giennense Santi Rodríguez dio lustre y realce
 al acto de presentación      Foto: Diario Jaén

  
208. Parábola del buen estudiante  

         En realidad al fútbol le pasa lo que a los estudiantes. El que es bueno y responsable planifica con mesura y prudencia su tiempo de estudio; proyecta unas bases razonables de estrategia para dominar los conocimientos que precisa para el buen éxito; y organiza una forma de vida acorde a sus necesidades de aprendizaje. El buen estudiante apenas deja resquicio al azar y abomina de la suerte, convencido de que lo valioso es la buena preparación y el dominio de su materia de estudio. Luego, a la hora de la verdad, de rendir cuentas de su trabajo, acude con cierta seguridad persuadido de que, al haber hecho bien sus deberes, el resultado de su esfuerzo tiene que ser casi imperiosamente espléndido. Y algo así ocurre en el fútbol. En los clubes, cuando están bien organizados, cada miembro cumple la faena para la que está y que es la que conoce; se prevén con acierto las responsabilidades que se han de asumir; y se preparan  las tareas propias de cada tiempo. Más tarde, en el momento en que ya se juega uno de manera formal las cosas, lo previsible es que el trabajo bien hecho ofrezca los beneficios deseados. Son muchos los casos en lo que los errores y desaciertos de los equipos hay que achacarlos a resbalones organizativos y a disparates de planificación. Pero, como hemos experimentado tantas veces, en el fútbol como en los estudios y, en general, en toda la vida, esta teoría no es toda la verdad del tejemaneje. Por supuesto que cuantos más temas conozca el estudiante, más posibilidades reales disfruta de conseguir el premio que busca, pero todos conocemos suficientes casos en los que, de acuerdo con la famosa ley de Murphy, las pilas de la calculadora de bolsillo, que han durado todo el curso, se han agotado durante el examen final y para colmo las de recambio estaban defectuosas. Es decir, que el esfuerzo ha sido inútil por el resquicio que siempre lleva el azar, que por definición prescinde caprichosamente de los esfuerzos de los mortales. Pero el caso es que hay muchas modalidades de ventura. El problema filosófico y casi metafísico sin embargo que plantea el hado es la opción que a veces toma de servir a los triunfadores, a los que colma de privilegios y agasajos. Habrá que desear que a la directiva del Real Jaén, que funciona espléndidamente a pesar de los desajustes de la pretemporada, y, en consecuencia, a la afición, le ataque esta variedad de azar.

28 de Agosto de 2006                  Real Jaén, 0; Granada, 0

JULIO 2006


200. El tío Paco

         La verdad es que, aunque los investigadores no se ponen de acuerdo en cuanto a su procedencia y el momento histórico en que vivió, todos coinciden en que era alguien que no gustaba de alharacas vanas y torpes. En realidad lo que al tío Paco le molestaba en demasía y de lo que había hecho la señal de su existencia es que alguien pensara que era un manirroto. En cuanto alguien se pasaba de ligero en promesas y ofrecimientos, allá que el hombre –ahí viene, advertía siempre alguien- aparecía en seguida para poner sobre la mesa y la discusión las rebajas correspondientes. Pues a lo que parece el tío Paco (a lo mejor porque de la misma manera que los Reyes Magos vienen por Enero, él lo hace en Julio) ha vuelto por estos andurriales y anda cargado con sus rebajas por determinados ambientes deportivos. Y esto, una vez que ya ha terminado la distracción del Mundial, está en poniendo en guardia sobre el Real Jaén a más de uno. Ya se sabe que nadie puede pedir que se ate a los perros con longaniza porque tampoco el derroche sin ton ni son es una virtud. Pero si de entrada se ofrece casi el oro y el moro y que ancha es Castilla y que aquí no va a faltar de nada y que en cinco años en primera división, y luego, cuando hay que hacer los primeros gastos, empiezan los melindres, y alguna tardanza no necesariamente justificada, sólo es útil si aceptamos el dicho gitano sobre los comienzos. A este respecto puede uno recordar el famoso cuento de Augusto Monterroso, que ha pasado a la historia entre otros motivos porque es la narración con contenido más corto que jamás se ha escrito: cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. O sea, que empieza a parecer que estamos donde siempre. Al tío Paco le gustaba contar la vieja treta que los gobernantes chinos usan para su utilidad política. El intríngulis consiste en que, siempre que tienen previsto hacer alguna obra de interés público, la anuncian diciendo que va a costar el doble de lo que en realidad han presupuestado y alargan en dos o tres años la fecha de la finalización. De esa manera, cuando al final todo resulta muy mejorado sobre lo que se esperaba, la gente se queda sorprendida de la eficacia económica y de gestión oficial. (Claro que a lo mejor con las rebajas del tío Paco, tenemos la suerte de que no tengan que marcharse algunos señalados jugadores, con contrato en vigor, a los que no se entiende por qué, alguien les ha indicado la puerta).

3 de Julio de 2006

201. Felices e inteligentes

         A los que dedicamos parte de nuestro tiempo en escribir en los periódicos o en colaborar en los medios de comunicación nos resulta más cómodo descubrir errores en los personajes públicos y criticarlos que lisonjear y enjabonar lo que hacen bien. Parece como si los seres humanos encontráramos más ventaja en criticar y sentar doctrina que en alabar las virtudes de los otros. Como si nuestro ingenio se azuzara con los tropezones y dislates ajenos. Bueno pues ahora, a pesar eso, hay que enaltecer y encomiar la última actuación que ha llevado a cabo el Real Jaén. Y hay que elogiarla con gusto por lo que significa, porque manifiesta el convencimiento de que un club sin seguidores que le jaleen, lo disfruten y también lo sufran cuando las cosas vienen torcidas, ni es club ni equipo ni nada que se le parezca. Poner en marcha una espectacular venta de imagen para que la sociedad giennense se enganche al Real Jaén es una manera inteligente de trabajar. E implica una forma de entender correctamente lo que se tiene entre manos. Porque hemos de ser conscientes de que la campaña apenas tiene alcance económico: los dineros que el club no va a percibir con motivo de la rebaja de los abonos es sin duda insignificante ante la magnitud del presupuesto aprobado. Lo importante es la presencia social, la recuperación, aunque sólo simbólica, del concepto del socio como abonado, que significa una mayor implicación de todos en un proyecto que así se convierte en común. Seguro que tendrán claro los dirigentes eso de que los ejemplos mueven, que si se hace una espléndida campaña pero luego los hechos de cada día desmienten el espíritu que se oferta, se habrá echado todo al garete. Precisamente estos días se ha firmado en Jaén un acuerdo de todas las Administraciones para recuperar y arreglar lo que llamamos los Puentes. Y, si bien es verdad que esta actuación es altamente apreciable porque beneficiará y mejorará la vida de miles de jaeneros, lo más significativo ante la imagen pública es el acuerdo en sí mismo. Dicen que se completará en unos años, cuatro o cinco. A lo mejor los mismos que el Real Jaén en ascender a la primera División. Entonces, como comenta el filósofo B. Russell hablando de gloriosas épocas de la historia, a lo mejor conseguimos ser inteligentes y felices, felices por medio de la inteligencia. 

10 de Julio de 2006


202. Derechos humanos

         Al parecer, aun quedan algunos ingenuos en el fútbol. En estas fechas en las que está abierto lo que se llama, en una expresión amarga y penosa, el mercado de jugadores, la verdad es que los futbolistas vienen a los clubes y lo hacen con el lógico entusiasmo de quien quiere recorrer un nuevo paso en su carrera profesional. Hablan, como es natural, maravillas del nuevo equipo al que llegan y, en bastantes casos, confirman, como una prueba de su acierto en el nuevo contrato, que lo han hecho por dos –o tres- temporadas. ¡Ingenuos! A lo mejor aciertan y ocurre así, pero seguro que no hay un ámbito laboral como éste del balompié en el que no sólo se incumplan de manera rutinaria, como quien se come un caramelo, los contratos firmados por unos y por otros: ¡hasta la forma de hacerlo resulta espectacularmente asombrosa e increíble! Basta con que un Técnico (así, con mayúscula) afirme que a su proyecto no le interesa ese jugador y ¡ya está, a la calle y sin contemplaciones! Es que quiero jugar por las bandas… me he decidido por el cuadrado mágico… ¡Pero si hasta ahora ha rendido plenamente y, además, tiene contrato en vigor! Y ¿qué importa? ¡Nada, fuera de aquí! Naturalmente que a veces puede tener sentido esta práctica en casos excepcionales en los que no siempre un profesional encaja del todo en un proyecto pero resulta inaudito el desparpajo y la desenvoltura con que se confeccionan listas de jugadores a los que se les deja sin más ni más en el paro. ¡A buscarse la vida! ¡Y hasta se les amenaza sin contemplaciones con la venganza horrible (que podría castigarse como chantaje) de que, aunque cobren, no formarán parte de la plantilla, se entrenarán aparte como apestados y sufrirán el baldón de estar señalados como malditos toda una temporada! ¡Tremendo, escalofriante! Pero más aun si ese Técnico, que parece es el sabio que proporciona la lista, tampoco cumple su compromiso. ¡Y ni siquiera el que trae al Técnico sigue ya en el invento! Al parecer, algunos expertos futbolísticos se consideran tan dotados de los dones de la omnisciencia, la sabiduría y la infalibilidad que olvidan hasta los derechos humanos más básicos establecidos por la ONU. Resulta casi aborrecible tener que recordar estas obviedades. ¿Por qué no corren la misma suerte los que firmaron lo mismo… pero desde la otra parte de la mesa?

17 de Julio de 2006.


203. El discurso del club

         Si uno se detiene un poco a reflexionar sobre lo que se trasluce en la gestión de los actuales responsables del Real Jaén, puede sorprenderse de que las cosas no están tan claras y definidas como a primera vista pudiera parecer. Y no es que no se esté haciendo lo que hay que hacer en estas circunstancias sino que el estilo y la fuerza que debieran brillar apenas se notan. Por supuesto que, como es natural y todos queremos, al club le gustaría llenar el campo todos los domingos de partido; que el equipo estuviera situado, si no en el primero al menos entre los primeros de la tabla; que hiciera un buen fútbol; y que todos los aficionados estuviesen felices y contentos. En ese deseo todo el mundo coincide pero una cosa es soñar y otra la realidad que tenemos delante. Pero no parece ni se nota un espíritu nuevo, no hay ambiente de revolución, de entusiasmo generalizado. Ya sabemos que, si se empiezan a ganar los partidos, al calor del éxito, la gente se apuntará en seguida pero también hay que advertir que para convencer a los escépticos, uno de los propósitos anunciados y que son lo que no acaban de creerse las cosas y dudan de casi todo, es necesario poner sobre la mesa argumentos especialmente poderosos. No se trata de dinero sino de nervio y de empuje. El discurso de la directiva parece demasiado habitual, con frases convencionales y retórica burocrática y obligada. Como si dijeran lo que se tiene que decir en esos casos pero sin que se aprecie el objetivo de quebrar la sociedad giennense, embarcándola en un proyecto multitudinario y electrizante. Para colmo los hechos tampoco invitan a un cambio profundo de orientación social. En cuanto a los jugadores, lo mismo de siempre: un montón de nombres nuevos, lo más seguro buenos profesionales pero que nadie conoce y que desde luego poco van a entusiasmar a la afición, al tiempo que se marchan algunos de los que representaban el espíritu del equipo. Sería profundamente injusto no agradecer a quienes están invirtiendo su dinero en el Real Jaén, por supuesto buscando sus intereses como noblemente han reconocido y es totalmente legítimo. Pero una cosa es esa y otra ignorar que, puestos a analizar las cosas con calma, no está muy claro qué quiere este grupo empresarial de la sociedad giennense en general y de la afición en particular.

24 de Julio de 2006


204. Como en Antequera

         Desde aquel “si no me fumaba un puro antes de los partidos, no rendía” a la sofisticación que hoy rodea el fútbol, han pasado cincuenta años. Rosendo Hernández fue uno de los componentes del equipo de España en el campeonato de Brasil, año 1950, cuando nuestro país quedó en el cuarto puesto de la clasificación final, y recuerda ahora algunos de los ritos casi obligados que seguía para tratar de producir más en el campo de juego. Lo del puro resulta especialmente significativo cuando el tabaco ha pasado de considerarse una sustancia que curaba sesenta y tantas enfermedades a ser casi el pecado más ominoso que un ser humano pueda cometer. Pero afortunadamente el progreso va imponiendo su ley y hoy se dispone de otros métodos y otros sistemas más complejos y perfeccionados para conseguir el tono vital adecuado al rendimiento que se espera de los profesionales. Es el caso, por ejemplo, de las concentraciones. Ahora cualquier equipo que se precie lleva a sus jugadores a unos ejercicios espirituales previos al comienzo de la temporada, al objeto de prepararles el cuerpo y el espíritu para la compleja y difícil competición que se avecina. Si se han fijado en el horario que regía la que ha efectuado el Real Jaén, habrán podido observar que no estaba previsto el tiempo libre: siesta por ejemplo sí pero, al parecer, obligatoria. Y aunque hay quien discute los beneficios de esta actividad, sí que parece interesante por lo menos para alcanzar la compenetración del grupo, indispensable para todas las tareas que habrá que atender a lo largo de la temporada, incluida la necesidad de rebajar la inevitable tensión cuando se vaya sabiendo quiénes son titulares o fijos, y quiénes estarán sólo para echar una mano cuando haga falta. Una mayor identificación entre los profesionales resulta imprescindible para el éxito del equipo y del club. La otra cara de la moneda es a su vez la armonía entre el equipo y la sociedad giennense, algo a lo que tendrán que colaborar los resultados de la pretemporada, como el sábado ocurrió afortunadamente en Antequera. Ya sabemos que estos partidos tienen un carácter propedéutico pero, de ir bien las cosas y obtener determinados éxitos, pueden acabar entusiasmando a la afición y abrir notables expectativas en los indecisos. Lo que sería muy grato para todos.

31 de Julio de 2006

JUNIO 2006


196. Secreto de confesión

La que podríamos denominar, con cierta propiedad, primera semana de la temporada futbolística 2006-2007 ha transcurrido en el Real Jaén con cuatro señales bastante significativas. Un impetuoso e imponente borrón y cuenta nueva en cuanto a la plantilla de jugadores; una cierta y reveladora paralización que podríamos describir con palabras solemnes institucional-operativa y que ya ha señalado José Eugenio Lara; la baja de un miembro del consejo de administración; y ningún mensaje singular y sonado para los aficionados o la sociedad en general, entiéndase, potenciales clientes futuros. Cada uno de estos cuatro indicadores tiene una significación y merece más de un comentario pero a nadie se le oculta que, por la singularidad constituyente del fútbol, es el último de los referidos el que a final de cuentas interesa por encima de todo. De todas maneras lo que en estos días está ocupando el interés de los seguidores, en los ratos que les deja libre el campeonato mundial de Alemania, es la criba radical, contundente y drástica que se ha hecho con el colectivo de futbolistas que han formado el equipo en los últimos meses, ese afán permanente de destrucción letal al que parece abonado el club en los últimos años. En cada oportunidad administrativa que se abre, se desata una especie de locura iconoclasta y ¡ale! todo el mundo a la calle y a trabajar con un nuevo equipo porque todo lo anterior ha sido nefasto, inútil y de nulo valor. ¡A empezar de nuevo porque antes nos equivocamos del todo! parece que es el santo y seña de la entidad en cuanto se abre la veda para contratar futbolistas. Naturalmente no se trata de entrar en el juego viscoso de citar algunos nombres de profesionales, entre otras razones porque a lo mejor a ellos mismos les molestaría, pero sí hay que resaltar que algún descarte, como se dice con cierta falta de respeto en el argot futbolístico, ha dolido y mucho a bastantes aficionados que, ante los méritos que cada semana se han visto en el terreno de juego, no lo consideran proporcionado ni justificado. Y esta es la otra parte de la historia: el fútbol goza del privilegio singular de que nadie tiene que explicar nada de lo que hace. Casi como se tratase de un secreto de confesión. Una circunstancia que exige sea analizada más despacio la semana que viene.

5 de Junio de 2006.


197. Los primeros pasos

         En este momento del proceso interno del Real Jaén para preparar la próxima temporada, la que inicia el ciclo de cinco años, más o menos, previsto para el éxito cabal, el amigo pesimista ha vuelto a darse un paseo por aquí y no se ha ido demasiado contento. Dudas, vacilaciones y perplejidades parecen demasiado evidentes y sobre todo sorprendentes, turbadores e inconcebibles cuando aun no se ha iniciado el camino, y sólo una decisión firme: liquidación por derribo de la plantilla, al margen de situaciones contractuales, de prudencia económica, de servicios prestados al club y al equipo, de compromisos demostrados, y hasta de circunstancias personales, que a veces también habría que tener presentes. Es decir, empezar casi de cero, vamos desde las primeras lecciones de la cartilla. Desde luego la razón y los motivos para haber actuado de esa manera deben haber sido tan consistentes y recios como aquellos que encontró el filósofo Descartes cuando buscaba un principio absolutamente tan firme y seguro que no hubiera sido posible la menor sombra de duda. Éste se topó con aquello tan conocido de pienso, luego existo. Del club desconocemos qué verdad ha podido descubrir, salvo que, al parecer, lo que hizo en el mercado de invierno no fue acertado. ¿Qué opinar sobre todo esto? Porque esta es otra cuestión a poner sobre la mesa: la capacidad que tienen los aficionados para criticar asuntos técnicos, siempre por supuesto que se haga con respeto y consideración total a las personas. Si la sociedad en general considera legítimo opinar sobre el funcionario que recoge instancias en el mostrador de la oficina, el tendero del barrio que vende zapatos, o el político que se ocupa de arreglar las carreteras; si se puede criticar al presidente del Gobierno, todo trabajador que se aventura a meterse en un ámbito público tiene que aceptar el hecho de que su gestión pueda ser cuestionada, de la misma manera que el lector de una novela está en su derecho de afirmar lo que considera que es un acierto o un desacierto de ese texto. Otra cosa es quien tenga razón y a quién se la de el futuro. Por supuesto que, ante esta posición, alguien puede objetar que quien paga manda y ya se sabe el escaso poder económico que tienen las aficiones. Pero esto es ya otro cantar, que también necesita su reflexión adecuada.

12 de Junio de 2006


198. Choque de sistemas

Aunque la mayoría de los gobiernos apuestan por mejorar y fortalecer la Formación Profesional, hay que confesar que el asunto no acaba de arrancar del todo. Y la razón está en lo que los técnicos llaman choque de sistemas. Ocurre que los ritmos de organización y funcionamiento del sistema educativo y los del industrial y comercial son tan diferentes que difícilmente uno puede ayudar a otro. El dinamismo de las leyes del mercado no tiene nada que ver con el ritmo y la manera de hacer del sistema educativo, que para cambiar algo tiene que pensar y diseñar desde el currículo hasta la preparación del profesorado específico, la construcción o adecuación de edificios… Como decía con cierto humor y algo de exageración un experto, cuando en un pueblo se instala un módulo de formación profesional de fontanería, todos los niños del pueblo de por vida a hacer grifos aunque ya no haya casas en el mundo donde instalarlos. Porque luego, una vez implantado, a ver quién y cómo lo quita. Desde luego que este choque de sistemas también se puede dar en otros muchos ámbitos de la vida: si no se encuentran puentes de contacto entre el turismo y la sanidad, se nos pueden morir los viajeros; y si el sistema agrícola no se relacionara con el de las vías de comunicación, se nos acabarían pudriendo las frutas. Pues en un lío más o menos de este tipo, en un choque de sistemas, anda metido el Real Jaén. Frente al rigor y la seriedad del sistema empresarial, que no gasta el dinero sin hacer antes un proyecto financiero y no invierte hasta saber los criterios de rentabilidad, el sistema futbolístico vive con otro ritmo y otro cantar. Éste último gasta lo que no tiene ni sabe cómo financiarlo y, sobre todo, está sometido a un calendario eterno e inflexible que tiraniza todas las actuaciones. Y así es muy difícil encajar ambos sistemas. Cada uno tiene su campo de acción y produce su propio lenguaje pero si no buscamos un idioma común, puedan dar al traste todas las buenas intenciones, de las que ya dice el refrán que el infierno está lleno. Lo malo es que con el mejor deseo de hacer las cosas como deben hacerse, pueda llegar el comienzo de la liga y sorprenda a los responsables del club haciendo las cuentas, con cuatro jugadores en la plantilla, los mercados de fichajes de hecho cerrados pero ¡eso sí! con un buen montón de jugadores, incluso con contrato en vigor, con los que no saber qué hacer. Y ellos tampoco.

19 de Junio de 2006


199. Quitar lo “bailao”

         Hablando en alegoría del cohete, Quevedo advertía que no siempre quien sube llega al cielo. Y tenía toda la razón porque no en todas las ocasiones el éxito corona los méritos, el brío, el afán y el empeño. Como acaba de ocurrirle al CD Linares. Lo malo, además, es que son las mismas normas que rigen las competiciones las que ocasionan historias e infortunios como éste. Y aunque ha sido el propio equipo el que, al final, no ha alcanzado la cima, son las reglas las que encierran su propia contradicción: en el fútbol, como en tantas otras actividades humanas, hay dos caminos, estrategias o senderos para alcanzar el triunfo: uno es el trabajo que se va haciendo en pequeños trayectos de forma y manera que siempre cabe corregir cualquier ligero despiste o simplemente un estornudo. La otra vía está en superar, y sin un posible fallo, toda dificultad que se ponga por delante. A estas dos formas de actuar obedecen los dos tipos de organización futbolística de que disfrutamos. La liga es un sistema que protege la virtud de la calma, de la paciencia, de la resistencia; la copa y las demás competiciones de este tipo buscan antes que nada el empuje inmediato, el esprín. La filosofía de una liga es la de la carrera de largo alcance, de extenso recorrido y nunca la consecuencia de un amanecer retorcido, de un mal día. Por su pura incoherencia hay tanta gente que no está de acuerdo con la liguilla de ascenso. Si estamos a lo que estamos, no se puede empeñar el resultado de todo un año a una jugada equivocada o un error imprevisto. Eso hay que dejarlo para los campeonatos por eliminatorias y nunca para aclarar quién es más firme a lo largo de toda una temporada. Pero esto es lo que hay y los poderosos son los que mandan. Y hoy ha sido el CD Linares el que ha sufrido esta incongruencia sin sentido. Por terminar con Quevedo, al equipo y al club CD Linares les queda la posibilidad de decir aquello de “yo he hecho lo que he podido; / Fortuna, lo que ha querido”. Y a empezar de nuevo, que a fin de cuentas esto es la misma vida. Al fin y al cabo se ha conseguido el objetivo porque, si el fútbol es en verdad un estado de ánimo, que le quiten lo “bailao” a los aficionados, que han vivido un año de gloria a pesar de que haya faltado la guinda. No ha sido un fracaso sino una temporada de triunfo en toda regla. Y ahora es cuando hay que darles ánimo.

26 de Junio de 2006.

MAYO 2006


191. El azar en el fútbol

         Se le achaca al fútbol muchas veces un carácter fortuito y aleatorio, algo así como un poder caprichoso que levanta y hunde a los equipos de manera arbitraria y antojadiza. Frases del estilo: la única cuestión es que el balón entre en la portería contraria vienen a significar que es sólo la buena o mala suerte, el azar, quienes deciden una y otra vez la fortuna de los equipos. Incluso ha habido comentaristas estos últimos días que, a cuentas del partido europeo del Villarreal (parecía que el destino había decidido que nunca conseguiría un gol, durase lo que durase, pasase lo que pasase, ocurriese lo que ocurriese), le han atribuido hasta una cierta crueldad, como si fuese un ser vivo que se mueve al hilo de sus arbitrariedades. Y aunque algunas de estas críticas parecen razonables porque la chiripa tiene un relativo poder en su desarrollo y sus consecuencias, es ésta una acusación sólo medianamente justa y proporcionada. El fútbol es en verdad un juego, una actividad humana sometida a demasiados imponderables y sus resultados no siempre son acordes al esfuerzo y el trabajo previo que se hace. Eso es así y ocurre también en otras muchas tareas, en las que interfiere, o puede interferir, algún elemento ajeno a nuestra voluntad. Pero hacer de esta circunstancia una teoría general futbolística, una doctrina universal con la que justificar todos nuestros desaciertos es una simple falacia, un engaño –puede que un autoengaño- que es necesario desenmascarar. No siempre dependen los éxitos o los fracasos de que el balón quiera o no entrar sino que en muchos casos son los propios clubes lo que propician sus caídas en picado por su propio desorden interno y su caos organizativo: directivos que hacen alineaciones o deciden estrategias, técnicos que desconocen los fundamentos teóricos y prácticos del fútbol, entrenadores incapaces de asumir el liderazgo sicológico y educativo del vestuario, dirigentes que confunden una empresa, y además deportiva como son los clubes, con un corro de amigos para pasar el rato y distraerse... Y así pasa luego lo que pasa, que todo se va al traste cuando menos se espera. El fútbol actual requiere para cada tarea, empresarial o deportiva, el ejercicio real de profesionales competentes, y con el acierto de su elección se consiguen los primeros triunfos importantes.

1 de Mayo de 2006.     Talavera, 1; Real Jaén, 1.


192. Un partido filosófico

         En el prólogo de una colección de cuentos de fútbol, Jorge Valdano dice nada más y nada menos que el juego es, como la literatura, una recreación de la realidad, un mundo lleno de paradojas que muchas veces no hay manera de entender; que lo mismo fortalece la identidad de un barrio o un pueblo, que acaba convertido en un poder universal mediante la globalización; y considera que su capacidad de fascinación es sobre todo sentimental, emotiva y pasional. Y esto es así porque, en el momento en el que se pone en juego el balón, parece como si la razón quedara arrinconada en los aledaños del estadio, y toda la lógica con la que los seres humanos pretendemos organizar el mundo se olvidara. Con el encuentro empezado, se inicia una nueva realidad que refleja lo que es nuestra propia vida. Vistas así las cosas, parece que lo aconsejable sería pedirle a quien decide acudir a un estadio de fútbol que junto a la puerta de entrada abandone por un rato la razón, la lógica y se eche en brazos de lo irracional, de lo disparatado y absurdo porque sería la única forma de entender –es decir, no entender- lo que está ocurriendo en esa creación que entre todos los presentes se está creando. El partido de ayer en el estadio de La Victoria es un ejemplo de todo eso, de lo incongruente y desatinado que rige el destino del fútbol, de cómo algo que hacemos entre todos acaba siendo lo que nadie ha decidido de antemano, lo imprevisto y lo que apenas se entiende. Como seguro que nadie esperaba, el partido entre el Real Jaén y el Badajoz, más allá del amargor que dejó en boca de casi todos, fue toda una  lección de filosofía de la vida cuando ésta decide que lo que hay es lo que hay y ya está, y que no se espere lo que no está escrito que puede esperarse porque, cuando las cosas son como son, poco puede esperarse. En esa colección de cuentos citada, aparece uno de Martín Casariego en el que se narra una experiencia nefasta y muy desagradable que sufre un equipo de los que decimos de regional: en la conclusión un jugador maduro y de los que ya están de vuelta de casi todo sugiere a uno que está empezando que en esa vivencia es verdad que no ha aprendido nada de fútbol, ni del que sale en el reglamento ni del que uno se imagina de pequeño pero sí que se ha empollado y mucho de la vida. El fútbol y la vida son paralelas que acaban uniéndose en el infinito.

8 de mayo de 2006.                  Real Jaén, 1; Badajoz, 1.


193. Lo comido por lo servido

El viejo chascarrillo, en el que el santo reprocha al pesado devoto que todos los días acude a pedirle que haga el milagro de que le toque la lotería, ya no es de aplicación al Real Jaén. Ni aun cumpliendo la sugerencia del bienaventurado de que, al menos se moleste en comprar unos décimos si desea que el bombo de la suerte le proteja, puede obtener algún premio deportivo el equipo. Ya ni siquiera le es posible alcanzar la pedrea porque sus números no están entre los disponibles para la extracción, aunque hablando de posibilidades en cuanto el éxito final en la clasificación, los más optimistas siempre andan agarrándose al tópico de lo que llaman las matemáticas, que ¡vaya usted a saber lo que de verdad significa eso! Pero en el fondo lo que quieren decir es que los milagros son posibles y esperan ser ellos uno de los beneficiados en el reparto de los premios. Para el Real Jaén el resultado del partido del sábado en Mérida ha supuesto el final de su trayectoria en esta liga. Si en el fútbol existiese una lógica diferente, si la competición de este deporte se rigiese con otras normas, el equipo se hubiera podido ir directamente de vacaciones ya que no le queda apenas tarea que realizar. Al Real Jaén le ha ocurrido esta temporada lo que cuentan de uno que llegó a un pueblo y vio todas las calles muy sucias. ¿Cómo? ¿No limpiáis las calles?, preguntó a un vecino amigo suyo que, además, era el alcalde. No tenemos dinero, le respondió muy circunspecto el edil. ¿Acaso no cobráis impuestos y sois un paraíso fiscal? Por supuesto que cobramos impuestos. ¿Y en qué los gastáis? Pues en pagar a los que los cobran. Quizá la manera más perspicaz, refinada y sibilina para aplicar el antiguo refrán de lo comido por lo servido, que es la misión que ha cumplido esta temporada el equipo. Hemos estado, somos y ya es bastante. Ahora sólo nos falta empezar el nuevo proyecto. De Valle-Inclán, escritor con graves problemas económicos, se comentaba que vivía en una casa llena de ratones: “no me molestan, solía decir. El único problema es que, cuando llego a casa, tengo que pasarme un buen rato maullando”. Pues así tenemos que ponernos todos, unos y otros, a maullar con fuerza a ver si de esta forma nos liberamos de todos los obstáculos que en el futuro se nos puedan poner delante para hacer algo más que en esta ocasión.

15 de Mayo de 2006.                  Mérida, 3; Real Jaén, 0.


 194. Nos vemos

Aunque para terminar esta liga aun falta el partido en Marbella, ayer se echaron los siete cerrojos de La Victoria hasta el próximo año futbolístico, dentro de unos tres meses. Y con el último picaporte moría una vida de diecinueve jornadas, cada una con sus prolegómenos y sus epílogos colgados del alma de todos los que pasaron por allí con alguna afición por el fútbol. En la primera oportunidad, con el Córdoba, se hablaba de sueños y de cómo a veces éstos tienen un poder anticipatorio, que les permite crear y condicionar la realidad. Después las cosas han resultado entre blanco y negro, que de todo ha habido en esta vida del Real Jaén. De todas maneras la gran noticia futbolística del nuevo estadio La Victoria ha sido el haber superado ¡ahí es nada! el aparente mal fario que acompañaba al estadio desde su inauguración. Ya se había percibido desde el principio el grave error de diseño futbolístico, que habrá que arreglar en cuanto sea posible por el beneficio que acarreará al equipo y de lo habrá que hablar más despacio. Proyectado desde una visión teatral y pasiva en la que primaba la comodidad de los espectadores y nunca la emoción participativa de los aficionados, el estadio se transformó en un suplicio para el Real Jaén. Hasta hubo quien propuso que en la Universidad se organizara alguna tesis doctoral que analizara las causas de tal desaguisado. Pero ahora, desde el comienzo de la segunda vuelta, todo parece que ha cambiado y ojalá siguiera al menos como en los últimos tiempos. Por lo demás este recinto deportivo ha aumentado considerablemente su patrimonio afectuoso en este último año. Quizá, salvo en nuestra casa, pocos espacios públicos reciban tantas pasiones y emociones como un estadio de fútbol. Como dice José A. Marina en su Diccionario de sentimientos,  nuestro universo afectivo muestra deseos, emociones, actitudes, rasgos de personalidad y conductas y eso es lo que dejamos cada partido en el campo. Esta temporada, como no podía ser de otra manera, ha estado llena de alegrías, sinsabores, frustraciones y tantos otros afectos de camaradería entre unos y otros espectadores que nos vamos a echar de menos por un tiempo. Pero será breve porque pronto, casi a la vuelta de la esquina, nos volveremos a ver e iniciar un nuevo camino, ojalá de más esperanza. Lo dicho, nos vemos.

22 de Mayo de 2006              Real Jaén 3; Cartagena, 1


195. Empezamos hoy

Todo el mundo conoce la viejísima liturgia que se desarrolla después de la muerte de un monarca. Al anuncio de “el rey ha muerto”, le acompaña a continuación y sin solución de continuidad el de ¡viva el rey!, lo que significa, de acuerdo al dicho popular, que a rey muerto, rey puesto. Aunque ya no es como en la antigüedad, en la que el comienzo de cada reinado hasta suponía empezar a contar los años, o sea un nuevo calendario, la verdad es que, una vez ha terminado la vida de un soberano, en ese mismo momento empieza un nuevo período con otras ilusiones y nuevas perspectivas. Pues como ocurre con la realeza, acontece con un montón de cosas en la vida. En el instante en que finaliza algo que sucede periódica mente, empieza otro nuevo ciclo sin dejar entre medio ningún descanso. Ayer domingo día 28 de Mayo de 2006 terminó la liga de fútbol 2005-2006 y hoy ya empieza de hecho la de 2006-2007. Ya sabemos que administrativamente quedan algunos asuntos importantes de sumo interés hasta finales de Junio pero habrá que reconocer que incluso muchas de las decisiones que hay que tomar con ocasión del fin de la competición, en el fondo son medidas y determinaciones para el año siguiente. Prorrogar o no el contrato a un jugador, saber lograr un nuevo fichaje, proyectar una buena campaña de comunicación con la sociedad en general y especialmente con los aficionados o hacer un buen balance económico son acuerdos que en realidad afectan a la siguiente campaña. Es muy importante tener presente que cuando los resultados deportivos de un equipo van mal y los directivos y los profesionales, que no salen al campo, aseguran que ellos no meten goles, sin quererlo, están diciendo una verdad a medias, lanzan una afirmación no del todo exacta. Por supuesto que ellos no forman parte de las alineaciones y no son goleadores materiales sobre el césped pero sus decisiones son las que en muchos casos, casi en todos, posibilitan o impiden que los jugadores lo hagan. Decía Cervantes que las obras que se hacen declaran la voluntad que tiene el que las hace. Y ese puede ser el nuevo camino que hoy comienza. Planificar bien es organizar mejor, gestionar en condiciones, funcionar con eficacia y triunfar. Y eso en fútbol se llama crear ambiente social y ganar partidos. Y ya se sabe lo que ocurre cuando esto último acontece.

29 de Mayo de 2006.                 Marbella, 0; Real Jaén, 0.

ABRIL 2006


187. El cielo de cada uno

         Jarotes, palabra derivada de jara, es el nombre con el que se designan los habitantes de Villanueva de Córdoba, su gentilicio. Pues los jarotes, futbolísticamente hablando, llevan un año viviendo en el cielo: basta pasearse por las calles de su pueblo para darse cuenta de cómo están de orgullosos por haber alcanzado la Segunda División B de la liga nacional. Y, aunque últimamente les hayan aparecido algunos nubarrones en forma de malos resultados (llevaban toda la competición en posiciones razonables de permanencia, lo que significaba un aumento de su autoestima), confían plenamente en que al final podrán mantener la categoría. Ayer, después de haber ganado en la primera vuelta al Real Jaén en un partido vibrante, vinieron a nuestra ciudad con la esperanza de resolver la encrucijada en la que están metidos, pero no pudieron solventar a su favor la contienda. Los jarotes se encontraron con un Real Jaén que, salvo el rincón negro de los partidos fuera de casa, en los que su rendimiento es suficientemente mejorable por decirlo con suavidad, ha descubierto un camino en La Victoria que le lleva en algunos momentos a realizar jugadas realmente bellas que muchos aficionados habían casi olvidado. El equipo no sólo ha conseguido romper el maleficio que parecían tener las nuevas instalaciones sino que entusiasma y emociona por la suntuosidad de algunas de sus jugadas. Y con este equipo en pleno estado de gracia que, por primera vez en la breve historia del estadio, se ha convertido en dueño de los resultados, se encontraron los cordobeses. Y por si esto no fuera poco, después de tantas tardes de disgusto deportivo, la entidad Real Jaén, el club, ha accedido a un sistema de articulación de manera mesurada y moderada, tal como propone el profesor Ventura Limosner hablando sobre las organizaciones deportivas, un estado de equilibrio suficientemente sereno. Quiere ello decir que por fin las cosas en general empiezan a moverse en la buena dirección, que el horizonte empieza a despejarse, esperemos que con estabilidad y firmeza, y que la semilla que con tanta paciencia como, a veces demasiada mala suerte, supo poner Carlos Sánchez y su grupo de colaboradores, empieza a dar resultado. Para tener también nosotros nuestro cielo, sólo falta que el equipo empiece a ganar a domicilio. Ojalá.

3 de Abril de 2006.             Real Jaén, 3; Villanueva de Córdoba, 0.
  

188. Segundas partes

         Aunque aun sigue practicándose el ejercicio de la oratoria en el plano religioso y en otros ámbitos literarios, la verdad es que ha ido quedando atrás la época aquella en la que muy famosos predicadores atraían la atención popular por la vehemencia de sus discursos, la riqueza de las imágenes literarias que utilizaban y la fuerza con la que intentaban empujar el ánimo de sus oyentes hacia el bien, hacia su conversión que era la expresión más utilizaba. El caso es que, como ocurre siempre que algo está en alza o de moda, aparecen chascarrillos que tratan de burlarse un poco de lo que la mayoría de la gente sigue. Así se contaba el caso de un orador, célebre por el éxito de sus sermones, que un día al terminar su tarea recibió a un oyente que vino a comunicarle cómo había quedado convencido de que tenía que cambiar de vida. ¿Y qué ha sido lo que más le ha persuadido para este propósito, qué parte del sermón, qué argumentación es la que ha proporcionado esta intención?, le preguntó intrigado el predicador. Muy sencillo, respondió el fiel seguidor: cuando usted dijo con esto terminamos la primera parte del sermón y comenzamos la segunda; eso fue lo que me hizo cambiar de vida, empezar la segunda parte. Valga esta jocosa anécdota para describir de alguna manera lo que pasó ayer en el partido que el Real Jaén jugó en Ceuta. En este caso, al revés de lo que le aconteció al ingenuo converso, el equipo, que había hecho una espléndida primera parte, en la segunda bajó bastante su eficacia y acabó perdiendo la renta que tenía acumulada antes del descanso. Nadie podrá decir que los jugadores giennenses no se dejaron la piel en el campo, antes al contrario hicieron un grandísimo esfuerzo y demostraron una profesionalidad que hay que elogiar por encima de todo pero su esfuerzo no aportó el resultado que esperaban y merecieron. Aunque hubo jugadas de gran mérito, pasar de la primera parte a la segunda fue como hacer otro partido en cuanto a eficacia rematadora y no hubo forma de despegar de una vez por todas hacia arriba en la clasificación. Otra vez será. Mientras tanto podemos seguir con la eterna discusión, que ya aparecía incluso en Cervantes, sobre si las segundas partes son o no buenas, algo que siempre está en discusión. Y, como es natural, cada uno opina según le ha ido en la feria.

10 de Abril de 2006.       Ceuta, 2; Real Jaén, 1.


189. ¡Por fin...!

La bandera del Real Jaén al viento.
Foto: Diario Jaén
         Bueno pues por fin el Real Jaén ha alcanzado de nuevo la gloria a domicilio. Ya lo había conseguido en Cuenca pero de ese éxito hacía tanto tiempo que parece que había ocurrido en la prehistoria, casi antes de que se hubiese inventado el fútbol. Aquel día fue un triunfo magnifico por el modo como se consiguió, digno de una oda triunfal, y con Navarro como protagonista. Pero desde entonces, fuera de La Victoria, nada de nada, a excepción del afortunado partido en Alcalá que, salvo los puntos conseguidos, no pasará a la historia. En realidad todo llega, se dice por ahí (aunque a muchos de los que lo aseguran nunca les toca el premio gordo por más que compren lotería). Todo salió muy bien el sábado y el equipo se hizo digno otra vez de una buena sarta de versos laudatorios y elogiosos como ya hacían los antiguos con los triunfadores en las competiciones deportivas: porque algún romance de esos que cantan las pequeñas hazañas de los mortales sí que se merecen los protagonistas que jugaron en Baza el sábado. Bien es verdad que, a diferencia de lo que pasó en la ciudad manchega, las cosas se aclararon desde el principio, pero esta facilidad también forma parte de los méritos alcanzados por el equipo. Fue además una mañana excelente de la que, con la televisión por delante, pudieron gozar, los incondicionales y hasta los simpatizantes. Y ahora ¿qué? ¿Ha sido un fugaz relámpago este triunfo o, por el contrario, el cambio de orientación esperado en el rendimiento deportivo? ¿Va a significar una metamorfosis del club? ¿Puede ser el inicio del nuevo horizonte anunciado por los dirigentes, en el que por fin empecemos, al margen de algún tropezón inevitable, a mirar sólo hacia arriba; o, por el contrario, ha sido el sueño de una noche de verano? En situaciones como ésta, los profesionales suelen decir en prosa, un día sí y otro también, aquello de: nosotros a lo nuestro, al partido de cada semana y ya veremos qué ocurre. Los aficionados, siempre soñando igualmente en prosa, ya casi nos vemos campeones. Antonio Machado, que para eso era Antonio Machado, lo decía mejor que nosotros con estos versos que todo el mundo conoce: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.” Esperemos que ocurra así.

17 de Abril de 2006.     Baza, 0; Real Jaén, 3.


190. Cincuenta y cinco millones

         El director de este Diario, Juan Espejo, recordó el otro día en la presentación de su libro “Diario de un Náufrago” que Jaén tiene nada más y nada menos que la cifra de cincuenta y cinco (55) millones de olivos, ¡qué ya son olivos, aceitunas, olivas y olivares! y ¡ya son litros, kilos y toneladas de aceite! y ¡ya son jornales y salarios! Y esperanzas, alegrías, contrariedades, desengaños y perspectivas e ilusiones. Y también (cuando las cosechas acaban por arreglarse, cuando están -como se dice habitualmente- en un momento dulce, y ofrecen expectativas más que razonables) horas de mirar al cielo a ver si llueve cuando que tiene que llover, o viene una tormenta en el momento menos imaginado. Porque las inclemencias de la naturaleza y los temporales, ya se sabe que pueden aparecer cuando menos se los espera y entonces hacen verdaderamente daño. Hay épocas en las que por diversas circunstancias, porque los tiempos son así, los agricultores las suponen, aunque temiéndolas siempre como es natural, pero cuando llega un período de bonanza y las cosas ruedan triunfantes, si de pronto empiezan los rayos y los truenos, todo es echarse a temblar y pensar que ya no hay quien detenga la desventura, el infortunio, los malos resultados y la peor cosecha. Y en esas condiciones las tormentas pueden dar al traste con todo el esfuerzo y el denuedo llevado a cabo durante mucho tiempo. Pero, como versificó Miguel Hernández y conocen en Jaén hasta los niños de teta, esos millones de olivos no los levantó la nada ni el dinero ni el señor sino la tierra callada, el trabajo y el sudor. A fin de cuentas lo que de verdad produce éxitos gratos y halagüeños es el afán, el empuje, el coraje y el entusiasmo llevado hasta el límite razonable de lo que se puede y se debe hacer y, cuando estas virtudes se dan, siempre cabe esperar lo mejor. Aunque también hace falta, como cantaba no hace mucho una chirigota, que los dioses y la fortuna repartan a partes iguales la mala suerte. (Pues ahora me doy cuenta de que lo que esperan en el Diario es un comentario sobre cómo vivieron el sábado los aficionados el partido entre el Real Jaén y el Algeciras y, con todo esto de los olivos, las tormentas, el trabajo y la suerte ya no queda espacio… o en realidad de lo que he estado hablando es de lo que pasó en el partido? Al final, el Real Jaén ganó por 2 a 1. 

Publicado el día 24 de Abril de 2006.    Real Jaén, 2; Algeciras, 1. 

MARZO 2006


183. En el descansillo

El partido fue un homenaje a Antoñete, que había fallecido
 el día anterior a los 86 años.      Foto: Diario Jaén
         Había empezado el Real Jaén, desde el comienzo de la segunda vuelta de la liga, a subir las empinadas y difíciles escaleras de la clasificación y hasta había conseguido salir del sótano del descenso cuando en el viaje a Zafra se frenó en seco el camino hacía arriba. Tocaba jugar con el equipo que menos partidos llevaba ganados, con el que ocupa el último lugar de la clasificación, casi a mano del descenso de categoría, y con una derrota, que siempre es posible pero que no esperaban los aficionados, se interrumpieron una vez más las esperanzas colectivas. Se podía pensar, por seguir con la imagen de la escalera, que era descansillo, pero este nuevo desplante con las alturas dejó perplejo a todos, profesionales y aficionados. ¿Va a repetir el equipo una vez más la fatídica costumbre de venirse abajo precisamente cuando las perspectivas son más atractivas, cuando ha iniciado de nuevo una marcha triunfante?, se preguntaba más de uno. ¿Qué alcance tendrá este nuevo parón? Porque ya sabemos que la gloria o el subir muy deprisa producen sensaciones de asfixia, pero ¿servirá acaso esta pausa  simplemente para coger aire , respirar y reponerse un poco del esfuerzo de las semanas anteriores? Y no es que el equipo sufriera el mal de altura, el vértigo, que aun andamos como quien dice por el primer piso del edificio, pero a más de un aficionado le picó el desánimo y hasta casi la totalidad de los comentaristas deportivos se vieron necesitados de expresar esa especie de desesperanza que de nuevo estaba aconteciendo al Real Jaén. Y hasta hubo quien se acordó de lo que los pícaros y bromistas achacan a los gallegos, que éstos, cuando están en unas escaleras, nunca se sabe si suben o bajan. Pero ¡vaya si ha quedado aclarado el enigma!. Los aficionados que ayer acudieron al campo de La Victoria tuvieron que frotarse los ojos para convencerse de que no estaban soñando porque el equipo, en especial en la segunda parte, manejó el éxito y la belleza como hacía tiempo no lo había hecho. Y, al menos de momento, renació la sonrisa del triunfo completo en el juego y en el resultado. Decía el escritor irlandés Bernard Shaw que Napoleón ganaba las guerras perdiendo todas las batallas, pero ocupando el terreno cuando los ejércitos enemigos se iban a casa a celebrar la victoria. Esta vez no hizo ni falta.

6 de Marzo de 2006.             Real Jaén, 3; Extremadura, 0.


Un ramo de flores en el palco como testimonio 
y respeto a Antoñete  Foto: Diario Jaén


184. Todo a su tiempo

         Si al alcanzar los dos tercios de la competición (a los que acabamos de llegar), hacemos una recapitulación de lo que llevamos de liga, podríamos decir que, al menos hasta el momento, en el Real Jaén ésta ha sido una temporada de rachas y etapas, buenas y malas alternativamente, muy definidas. Un año en el que todo era bueno y empezábamos a escalar puestos en la clasificación hasta que de pronto, cuando menos se esperaba, todo se tornaba malo y donde destacamos era en goles en contra. Aunque parezca que, como en economía, en estas últimas semanas estemos moviéndonos en un ciclo expansivo, dejando a un lado los errores, son ya varias las ocasiones en las que las esperanzas se nos han levantado casi hasta el cielo, por ejemplo, en las primeras jornadas, tanto de la primera como de la segunda vuelta, y otras tantas en las que nos hemos visto pisando los tizones del infierno, como en la serie desgraciada de resultados que nos llevaron desde las puertas de los puestos de liguilla de ascenso hasta los de descenso. Ahora sin embargo, asentado ya el equipo que ha surgido de lo que llamamos el mercado de invierno, con sus aciertos y sus resbalones, la situación es como empezar otra vez, como poner en marcha un nuevo proyecto, del que veremos los resultados que nos proporciona, pero que no está diseñado para triunfar de un día para otro. No olvidemos que la propuesta que hizo el nuevo accionista mayoritario cuando se incorporó al club era que el Real Jaén alcance en cinco años la Primera División y, aunque el fútbol es una actividad en la que la voluntad y la determinación sólo tienen una parte pequeña de protagonismo, resulta razonable esperar que esto se consiga. Viene a cuento esta reflexión porque parece prudente tener siempre presente el horizonte a unos pocos años vista, para que la impaciencia no nos queme las entrañas cuando las cosas no le salen bien al equipo y no nos llevemos un disgusto demasiado grande cada tarde en la que nos vayan mal las cosas. Ni desanimarnos en exceso ni entusiasmarnos demasiado sino confiar en que poco a poco las expectativas se irán consolidando; vamos, lo que dictaba un cartel que los griegos pusieron en el frontispicio del templo de Apolo: de nada demasiado, que es lo mismo que todos decimos y también confirmaban los filósofos de Grecia, que la virtud está en el término medio.

13 de Marzo de 2006.          Águilas CF, 2; Real Jaén, 1.


185. El paripé

No fue ésta la única ocasión en la que el terreno
 de juego se encharcó.    Foto: Diario Jaén
         Ayer en La Victoria el Real Jaén ganó al equipo contrario, esta vez el Almansa. Con ello se ha dado un paso más hacia la finalización de la actual competición, lo que no es poco a la vista de cómo están yendo las cosas este año al equipo. Un partido de trámite a juicio de algunos aficionados. Porque en estas condiciones, alejados a día de hoy de la cercanía de grandes proezas y ardores colectivos, con escasas esperanzas de triunfos destacados como sería entrar entre los cuatro mejores, el ánimo en el público no era de especial entusiasmo. Vamos que, hasta el momento del gol de Sutil, cada uno estaba como enredado en su conversación. Entre los charcos en el césped, la abundante agua que caía y el juego, más bien no juego, salvo el último rato que casi pareció otro partido, aquello semejaba un lugar de tertulia y charla de unos con otros. Por no haber, ni siquiera andaba por allí algún tambor de esos que suben un poco la temperatura. Lo dicho, al margen del extraordinario trabajo de los profesionales sobre todo por las condiciones ambientales, parecía un partido de trámite, una especie de paripé que hay que cumplir para hacer bien las cosas. De todas maneras está bien eso de ganar porque hay emociones con las que es mejor no embrollar ni arriesgarse. Preferible el aburrimiento de un puesto medio en la tabla de clasificación, uno de esos que ni fu ni fa, que revolverse en el barro de las tensiones peligrosas. Algunos recordarán una novela que se hizo muy famosa hace unos años  -La tesis de Nancy-  en la que Ramón J. Sender contaba la historia de una muchacha americana que había venido a España a estudiar y, para conocer mejor el ambiente de nuestra tierra, se había hecho novia de un gitano. Naturalmente Nancy, que así se llamaba como en el título de la obra, entendía mal las cosas que oía porque las interpretaba al pie de la letra. Todos se interesan por mi salud, se sorprendía la joven.  En la narración, el protagonista define el paripé como una especie de desaborisión con la que se les atraganta el embeleco a los malanges, o sea, como si no hubiera chicha ni limoná y el vino estuviera aguado. Pero quién sabe si a partir de ahora empieza el milagro ese que todos los aficionados esperamos siempre y que Antoñete tantas veces nos pidió. Hubo un momento en que pareció que no es ninguna tontería esperarlo.

20 de Marzo de 2006.            Real Jaén, 2; Almansa, 0


186. ¿Qué es lo mejor?

         Una de las eternas preguntas sobre el fútbol, en cuya respuesta es casi imposible ponerse de acuerdo, es la de: a qué va una persona a presenciar un partido en un estadio. Porque, aunque a primera vista parezca una tontería, son tantas las variables que concurren en un espectáculo de este tipo, tantas y tan diversas las motivaciones que llevan a la gente a un campo de fútbol que es muy difícil que haya uniformidad de criterio y de apreciación. Fijándonos exclusivamente en el perfil de quien se decide a asistir, no es lo mismo un simple espectador que no tiene otra cosa que hacer y va a pasar el rato como podría ir a otro sitio, que quien es amante de los deportes; como tampoco es lo mismo el simple aficionado inclinado a unos colores pero que se toma las cosas con tranquilidad, que aquel al que llamamos incondicional que sufre o goza hasta lo indecible con los triunfos y las miserias del equipo de sus amores. Obviamente los objetivos que se plantea cada uno de esos asistentes es muy diferente y por tanto su percepción de lo que pasa en el terreno de juego también lo es. El espectador imparcial, amante de la estética, se fijará en la belleza de las jugadas, en la hermosura de lo que hacen los jugadores tanto en el planteamiento y la estrategia como en su desarrollo, mientras que el hincha apasionado buscará por encima de todo el triunfo aun cuando el espectáculo haya sido feo, aburrido y destartalado. Por eso cuando dos amigos discuten y, en medio de la trifulca ante la disparidad de opinión, uno de ellos afirma que cada uno ha visto un partido diferente, están en lo cierto. No, por supuesto, en cuanto a los equipos que jugaban sino en lo que aconteció sobre el césped. El sábado en Écija, mientras que los entusiastas animadores del Real Jaén, cuyos cánticos de ánimo habían atronado el estadio, recogían sus bártulos y se hacían las fotos de rigor, un grandísimo aficionado, que había acudido hasta la ciudad sevillana, comentaba: esta vez, no, el juego del equipo no me ha gustado nada, lo ha hecho muy mal. Y esa era la opinión más o menos generalizada de los que andaban por allí. Pero, ¡claro! Luego vienen los de la estadística y dicen: se ha roto la tendencia de perder siempre fuera y podemos estar en el principio de una recuperación en los partidos a domicilio. Y ya no sabe uno qué contestar ni qué es lo mejor.

27 de Marzo de 2006.         Écija, 0; Real Jaén, 0.
  

FEBRERO 2006


179. Partido de tópicos

         Nadie espera de manera razonable que en una obra de teatro los actores cambien a su libre albedrío el texto que ya está escrito de antemano. O, en el cine, el guión que está previsto cumplir. Si uno asiste a una función y ha leído antes la obra, ya conoce con detalle lo que va a pasar: el que sale al escenario no tiene, naturalmente, capacidad de modificar el argumento que el autor puso en su relato cuando escribió la obra. Todos sabemos que, siempre que se represente la ópera, Carmen morirá a manos de don José y éste después se lamentará de haberlo hecho. Y lo mismo acontece en cualquier película de género a la que uno decida acudir. Pues algo así ocurrió ayer, a juicio de algunos aficionados, en el partido que jugaron el Linares y el Real Jaén. Todo lo que había que hacer estaba como escrito y anotado de antemano. Como en un rígido protocolo, desde el primer momento ya se conocía el proceso y todo se cumplió al pie de la letra. Pero no sólo durante el tiempo de juego sino en los prolegómenos de los días anteriores, en la preparación del partido, el desarrollo del juego y hasta en el resultado y las explicaciones deportivas. Ambiente de especial empuje en los medios de comunicación durante la semana previa y grandes espacios dedicados al acontecimiento deportivo y social; número de asistentes ya casi no recordado en La Victoria; piques grupales más o menos organizados y entrenados; una cierta tensión en el juego que causó más de un error impensable, y un resultado que llaman los expertos acomodado a un partido de estas características, de una especial rivalidad. Lo anunciado y lo que corresponde en un caso como éste. Pero eso no quita méritos de ninguna manera a la capacidad artística del intérprete. Los protagonistas han sabido cumplir con extraordinaria perfección lo que tenían que hacer. Pero los tópicos y el destino tienen también su poder y no es fácil luchar contra ellos. La singularidad de un partido como el de ayer exigía que se cumpliera todo lo que correspondía a un derbi porque de otra manera ni derbi ni nada. Bien es verdad que alguien que no haya asistido al partido puede decir que esa película ya se la sabía. Pero el encuentro de ayer no podía ser como un domingo cualquiera. Hubiera perdido prestigio. Como decía Gracián, hay que tratar siempre con gentes de principios.

6 de Febrero de 2006.         Real Jaén, 0; Linares, 0.


180. Unas tapas

         En las papeleras que hay alrededor del campo del Alcalá de Guadaira, donde el Real Jaén jugó y ganó ayer, la gente coloca una tabla, que se convierte en mesa portátil, y en ella pone los embutidos que traen de casa. La bota la cuelgan en una esquina a disposición del grupo. En las dos barras del estadio hay cerveza, vino y hasta unas tapas, que se ofrecen calentitas y todo. ¡Un verdadero aperitivo en torno al fútbol, que parece una excusa para pasar un rato de convivencia! Los partidos, claro está, se celebran normalmente por la mañana ya que tiene que notarse la influencia de los grandes equipos sevillanos, y es casi seguro que ha sido de ahí de donde ha debido surgir esta específica y singular liturgia, probablemente más social que deportiva. O ¡vaya usted a saber! El ambiente es cálido: hace una mañana estupenda, sin demasiado sol pero con una luminosidad extraordinaria y acogedora. Y la gente no puede ser más amable ni respetuosa con los escasos visitantes que desde luego pueden expresar con toda libertad y sin que nadie se enoje ni ponga mala cara, sus preferencias y su afecto por el Real Jaén. Incluso la expresión del presidente, que por cierto cada vez parece más relajada y sobre todo aliviada, resultaba cálida, chispeante y feliz. Decía Ramón Gómez de la Serna en una afamada greguería que hay quien se reserva para dar limosna sólo a los pobres que haya en la puerta del cielo. Pues en Alcalá de Guadaira no tienen tanta paciencia y halagan con naturalidad y llaneza a los que vienen a su encuentro. Y tampoco se enfadan demasiado cuando la veleidosa y antojadiza fortuna les proporciona un desplante y casi regala a nuestro equipo el triunfo final. Ya lo dicen los cronistas: si en la primera parte hubo un equilibrio consolidado en el juego, en la segunda fue el equipo de casa el que el que hizo toda la tarea, y la primera vez que el Real Jaén se acercó a la portería contraria, casi al final, fue cuando hizo el gol del triunfo. Y en ese recodo último hasta estuvo a punto de aumentar la diferencia. ¡Lo que es la vida! El ambiente, humano y físico, era tan amable y acogedor que a más de uno le quedó la duda de si el resultado fue un gesto de delicadeza de la buena gente que había por allí. Como resumen, trayendo de nuevo a Gómez de la Serna, podemos decir que hizo tan buen día que todas la llaves se fueron de paseo.

13 de Febrero de 2006.         CD Alcalá, 0; Real Jaén, 1.


181. Cuesta arriba

         Ya lo resaltan los periodistas profesionales en sus crónicas e informaciones: de pronto, como quien no quiere la cosa, el Real Jaén se encuentra, en la segunda vuelta de la liga, con una estadística de resultados que resulta la mar de interesante. No es que tenga un valor maravilloso, sobre todo por el escaso número de jornadas que se computan pero merece destacarla con un prudente ¡hurra!, porque la cosa se empieza a animar. Con el triunfo de ayer ante el equipo de Cuenca, -que el año pasado estuvo en un tris de ascender de categoría mientras que ahora corre el peligro de todo lo contrario-   el caso es que en estas cinco primeras jornadas de lo que va de segunda vuelta el equipo ha conseguido la interesante cantidad de 10 puntos, por cierto un par de ellos más que en el mismo período de la primera vuelta. Y si en aquel momento, recordarán los aficionados, el ambiente que se empezó a vivir era de alegría y de mucha esperanza, ahora, que estamos incluso un poco mejor que en aquel momento, hay que empezar a animar el cotarro. Aunque ya se sabe que de los escaldados salen los avisados y que después del fiasco de entonces más de uno tratará de nadar y guardar la ropa no sea que de nuevo haya algún tropiezo en el desarrollo de la cuesta arriba a la que se enfrenta el Real Jaén. Cuesta por cierto bastante empinada, larga y estirada a causa de los múltiples tropiezos y tropezones sufridos durante demasiado tiempo en lo que llevamos de temporada. Por eso hay que aprovechar estos triunfos y los pasos que se vayan dando hacia lo alto de la clasificación para animarnos todos. Los datos de estas cinco jornadas, además, después de la reorganización del club y del equipo, confirman la voluntad decidida del nuevo proyecto. Es necesario que el grupo social que anima y apoya al Real Jaén vaya acostumbrándose a tener siempre presente el horizonte de éxitos que el club ha puesto sobre la mesa, porque en esto del fútbol ya se sabe que hay mucho de voluntarismo y el entusiasmo colectivo es una fuente muy importante de triunfos. Y para eso no hay mejor momento que oportunidades como ésta en la que el equipo empieza a subir peldaños. No vaya a parecer que soñamos porque ya no estamos acostumbrados y se nos habían olvidado estos lujos. A lo mejor es verdad ese refrán de nuestra tierra que asegura que con el tiempo y una caña, se es el amo de España.

20 de Febrero de 2006.         Real Jaén, 1; Conquense, 0.


182. Los locos de Cartagena

Los que el pasado mes de Enero decidieron ir nada menos 
que a Cartagena con todas las dificultades del viaje
 pasaron al mes de siguiente por Zafra y luego
 acabaron constituyendo la peña “Orgullo Lagarto”.
Foto: Diario Jaén
         Que como todos saben, empezaron siendo cuatro (Antonio C., Alex, Cordobés y Jose) y ahora son ocho porque se sumaron otros cuatro (Juanmi, Buyo, Nacho y Ángel) viajaron el sábado a Zafra. Y bien que se notaba su presencia, además de sus buenas formas, que el entusiasmo y el buen humor no tienen por qué ir acompañados de gestos torpemente estruendosos. El caso es que el sábado estaban allí, en el partido que el Real Jaén jugó ante el Díter y que, al final, perdió contra todas las esperanzas: precisamente la circunstancia de que era, y sigue siendo, el colista de la clasificación y sólo había obtenido dos victoria en toda la competición, había abierto en los aficionados unas razonables expectativas que luego no se cumplieron. Mientras se jugaba, casi lo único que se escuchaban en el campo eran sus voces de ánimo a los giennenses. Un escritor humorista de la primera mitad del siglo pasado, Wenceslao Fernández Flores, que no entendía nada de fútbol pero que, desde el sentido común y la broma, escribió un libro sobre todo esto después de asistir durante unos meses a unos cuantos estadios, se agarró a lo del jugador número doce y defendió la teoría de que, cuando los equipos abandonan su sede, deberían llevarse también su público como se llevan sus zapatones, sus masajistas y sus piernas. Si esto no se hace, venía a decir, se rompe la equidad porque a la alineación le falta un puesto por cubrir y eso es dar una injusta ventaja al equipo contrario. O sea, todos los aficionados de un sitio para otro. Seguro que sin haber leído a este autor pero siguiendo esta doctrina, los ocho jóvenes, que viajan en dos coches particulares y forman el grupo de los locos de Cartagena, estaban allí, mojándose durante todo el partido y ocupando ellos solos y únicos lo que llamaríamos la zona de preferencia. El escaso público que acudió optó por situarse en la zona de tribuna para guarnecerse del viento y de la lluvia que, aunque no demasiado intensa, prácticamente nunca dejó de caer en el transcurso del partido. Lo mal de todas estas cosas es la vuelta: de noche, con una carretera que parece que nunca termina, desapacible además en esta ocasión. Y la derrota sobre los hombros. Pero entonces mostraron su grandeza: no ha podido ser, dijeron con calma y serenidad, será en otra oportunidad. Por supuesto que sí.

27 de Febrero de 2006.        Díter Zafra, 1; Real Jaén, 0.

ENERO 2006


174. Los dos poderes de los aficionados

         El desacuerdo que, después de la ley de las Sociedades Anónimas Deportivas, se da entre los propietarios de un club, (que, naturalmente, por muy generosos que sean, miran, como se dice habitualmente, la peseta) y los aficionados (a los que, como es lógico, nunca parece suficiente lo que se gasta) es uno de los dilemas o de las contradicciones del fútbol tal como hoy se vive. De modo que ahí estamos, unos y otros, cada uno con su tarea, siendo, en unos casos, más amigos y, en otros, menos, por no decir, antagonistas. Planteado así, este problema no tiene solución, salvo que las cosas vayan bien en lo deportivo y los aficionados (entre los que casi siempre hay que incluir también a los propietarios) estén disfrutando con lo que hace el equipo. Sólo en ese caso hay armonía entre todos. Pero cuando los resultados y el juego no responden a lo esperado, surge la crisis, el mal ambiente, el enfado, la irritación y el berrinche. Y en esos momentos se rompen todos los equilibrios entre equipo, afición y club, y empiezan las estridencias entre unos y otros. Decía hace un par de semanas Ronaldo, refiriéndose a una situación de crisis como la que vive el Real Madrid, algo así como que es precisamente en esas circunstancias cuando los aficionados tienen la obligación de apoyar y ayudar al equipo. Pero no está tan claro que ello tenga que ser así. Porque, si el fútbol es un espectáculo, es el espectador el que ha de decidir su nivel de participación y conducta: es éste uno de los poderes que le quedan al aficionado. El aplauso hay que ganarlo o con los éxitos o con las actitudes. Como ya no son los dueños del club, una de las prerrogativas de los seguidores es la capacidad de manifestarse como lo consideren oportuno (por supuesto, dentro del respeto a todos e incluso de la cortesía y las buenas formas exigibles en todas las ocasiones). La otra fuerza que poseen está en ser imprescindibles porque ni tendría sentido un partido sin público y los dueños de los clubes apenas tendrían en ese caso algún beneficio social, que es una de las finalidades con las que hacen la inversión en fútbol. Como dice Vicente Verdú, la relación del hincha con su equipo es irracional. Pero ello no es óbice para que obedezca a patrones de comportamiento razonable y sensato. Pero no obstante esto, ¿el aficionado debe ser ajeno y quedar al margen por completo del manejo empresarial?

2 de Enero de 2006


175. El amante calvo

         No se ha repetido en Cartagena el resultado de la liga del año pasado. En aquella oportunidad, el Real Jaén, que andaba a trancas y barrancas como casi siempre en los últimos tiempos, ofreció con una victoria desahogada un cierto refresco a los aficionados. Aun faltaban unas semanas para comenzar el que sería un bueno y excelente período de triunfos, pero aquel éxito desahogó un poco a quienes apenas veían futuro al equipo: fue una especie de placebo que, como se sabe, es esa sustancia que por sí misma no cura pero produce un efecto positivo en el enfermo si éste la recibe convencido de que posee las cualidades que imagina. Ayer pudo haber ocurrido, al menos, algo parecido: hubo oportunidades y circunstancias suficientes para que se repitiera la historia, pero al final no fue así y el equipo sigue con sus dimes y diretes clasificatorios, cada vez con menos de cal y más de arena, cuando estamos prácticamente a mitad del recorrido, que llega el próximo domingo. Mientras, la impresión que tienen muchos aficionados es que ahora la atención está puesta en otras cosas y que priman los intereses empresariales sobre los deportivos como forma de arreglar estos últimos. Puede que no sea así pero la verdad es que ya se ha dicho demasiadas veces eso de que en forma de jugadores van a venir muchos y buenos salvadores de todo, de las cosas y los resultados; que desde entonces el equipo va a funcionar de otra manera; y que va a haber perdices para todos. Ojalá se cumplan todos estos propósitos, y el grupo social de aficionados y seguidores podamos disfrutar un buen rato de espléndidos momentos de alegría y entusiasmo. Lo que no parece conveniente es posponer mucho tiempo lo que aparenta ser una etapa de provisionalidad, por más que existan dificultades lógicas para conseguir fichar a nuevos profesionales que saquen las castañas del fuego. No vaya a ocurrirle al equipo lo que cuenta aquella fábula de Esopo que le pasó a un hombre que tenía dos queridas al mismo tiempo, una muy vieja y la otra, demasiado joven. Porque la mayor, para que no se notara que estaba con un hombre con muchos menos años le arrancaba los pelos negros, mientras que la otra, con objeto de que nadie se diera cuenta que tenía como amante a un viejo, le quitaba las canas. Con lo que al final, naturalmente, se quedó calvo.

9 de Enero de 2006.                Cartagena, 2; Real Jaén, 0.


176. Patatas y lechugas

         Se lamentaba VICA hace unos días, en las páginas de Diario Jaén, de lo desasistido de seguidores que suele estar el campo de La Victoria los días en que juega el equipo titular. Y para situar su queja recordaba la anécdota de aquel concejal que por los años sesenta amenazaba con sembrar el campo de patatas si esa era la voluntad del Ayuntamiento, dueño del estadio. Tiene razón VICA, y los que piensan y sienten como él, de la desazón que produce observar el escaso número de seguidores que acude a los partidos del Real Jaén, acrecentada esta visión pesimista con el aumento de localidades que ha supuesto el nuevo estadio en comparación con el anterior. Demasiado cemento, como les gusta decir a los aficionados castizos. Bien es verdad que pocas actividades deportivas, cuando menos quincenales, hay en la ciudad que aglutinen un número de espectadores semejante, por lo que desde ese parámetro son muchos quienes siguen los avatares y circunstancias del fútbol en comparación con otros espectáculos más o menos regulares. Pero hay que reconocer que, desde algunos llenos que se produjeron cuando el equipo estaba en la Segunda División, apenas pasan de mil, o tal vez dos mil, las personas que habitualmente asisten a La Victoria, aunque la calidad participativa y entusiasta, el entusiasmo y la pasión, razonable y extraordinaria sea del máximo nivel, que una cosa no quita la otra. Muy pocos desde luego, si nos fijamos en el número pero por supuesto nunca tan menguados como para plantar patatas, tampoco olivos ahora que el financiero del club se dedica a esta tarea en su vida profesional. La broma de VICA tiene su sentido y no hay que echarla en el olvido, en la búsqueda de nuevos y más cuantiosos seguidores. El caso es que hablando de verduras y hortalizas, podemos traer a colación aquellos versos de Campoamor en los que recuerda, o inventa, que cultivando lechugas Diocleciano, / ya decía en Salerno / que no halla mariposas en verano / el que mata gusanos en invierno. Que ¿cómo se siembra hoy para que mañana haya una amplia cosecha de muchos y animosos espectadores? Con los resultados, por supuesto. Y con el buen juego, igualmente por supuesto. Pero también con otras muchas cosas que a lo mejor de un tiempo acá se han olvidado o han quedado en un rincón. Y sería urgente recuperar.

16 de Enero de 2006.               Real Jaén, 2; Marbella, 2.


177. El linimento

No anda el Real Jaén en lugares brillantes y solemnes de la clasificación sino que deambula por los rincones oscuros e insalubres de los últimos puestos, donde nada bueno se encuentra. El equipo, desde que casi roza la gloria hace una eternidad cuando estuvo a punto de entrar en los puestos de la liguilla de ascenso, se ha ido acercando poco a poco al precipicio o, por lo menos, a sus alrededores. Y todo ello sin que nadie sepa por qué. ¿Qué ocurrió un día para que todo se viniera abajo como si algo se hubiera roto de manera aparentemente definitiva, cuando había empezado con los mejores augurios? Menos mal que ayer se frenó el desplome. Ya estuvo a punto la semana anterior con el Marbella pero, como si una fuerza más poderosa le hubiese atenazado la mente y la energía, estropeó el tesoro que tenía a la mano. Ahora hay que seguir con la tarea. Un buen amigo, Lorenzo Illanes, una de esas muchas personas que un tiempo trabajaron de manera discreta con la gente joven, cuenta que a veces para fortalecer el entusiasmo de los chavales ante los partidos de fútbol les ponía en las piernas con cierta teatralidad un linimento, y que eso le daba buenos resultados. Obviamente todo era sicológico pero les hacía crecerse, y en esa confianza en sí mismos y en sus capacidades, fundamentaban en buena medida sus éxitos. El linimento de marras no era sino una mezcla estable de algunas sustancias comunes como bálsamo tranquilo, tintura de árnica, alcanfor, esencia de trementina o aguarrás, aceite de oliva virgen, esencia de romero, salicilato de metilo y alcohol para disolverlo todo. En definitiva, nada. ¡Eso sí! fuerza y autoestima. Fortaleza de espíritu. Que de tanto hablar de lo físico se olvida en demasía que la salud sicológica es más decisiva aun. Y a lo mejor sólo en la carencia de energía anímica están todos los males del Real Jaén. Al menos eso sugería ayer más de un aficionado, comentando los últimos minutos del partido cuando el equipo dejó de enredar y enredar, y se decidió a mandar, empujar, instigar, apremiar y hasta tirar a puerta, algo que no había hecho hasta entonces. Aparte de algunos detalles técnicos, que siempre son de agradecer, quizá la mejor contribución que pueden hacer los nuevos sería provocar y reforzar el que el equipo se lo crea. Tal vez sea bastante.

23 de Enero de 2006.                 Real Jaén, 1; Sevilla B, 0.


178. ¡Qué frío!

La Casa de Jaén en Córdoba recibió al equipo 
y compartió con los directivos de ambos clubes
 un largo rato de convivencia    Foto: Diario Jaén
         Seguro que dentro de un largo tiempo, cuando un historiador tenga que hacer referencia al encuentro de fútbol que ayer jugó el Real Jaén en Córdoba con el equipo titular de esa ciudad, y encuentre el relato de las circunstancias previas al partido, pensará que algún gracioso se entretuvo en inventar una ficción bastante imposible, que los cronistas habían bebido más de la cuenta o, simplemente, que un duende aburrido se pasó un rato trastocando los datos de referencia. Y, sin ir tan lejos, dentro de unos meses, cuando el calor sobrepase los cuarenta grados, será curioso recordar que hubo un domingo del mes de Enero de este año del Señor de 2006 en el que estuvo casi a punto de suspenderse un partido de fútbol en la ciudad de los Califas... a causa de la nieve, de la nevada intensa y extensa que cayó unas horas antes de la señalada para tan magna y célebre competición deportiva. Y no sólo eso sino que, y esto ha sido mucho más significativo, los cientos de giennenses que estaban a punto de salir de Jaén a presenciar el acontecimiento no pudieron hacerlo, también por la misma causa. Vamos, que parece que nuestras dos antiguas ciudades han modificado de pronto su longitud y latitud geográficas, instalándose en los alrededores de algunos de los polos de la Tierra. Y así ha pasado lo que ha pasado: que esos tantos de aficionados de Jaén, que proyectaban hacer una excursión para hermanar lazos de afecto y hermanamiento deportivo con sus homónimos cordobeses, se encontraron de pronto con más dificultades que Aníbal cuando pasó los Pirineos camino de Roma con su ejército de elefantes, Cristóbal Colón mientras andaba buscando Catay, Marco Polo a Gengis Khan o los portugueses tratando de dar la vuelta al mundo. Porque todos estos, a pesar de las graves dificultades que les salieron al paso en su recorrido, consiguieron su objetivo, pero las peñas giennenses ni siquiera pudieron ponerse en movimiento. Menos mal que los miembros de la Casa de Jaén en Córdoba y unos pocos héroes avezados que, venciendo a la irritada Naturaleza, consiguieron llegar a Córdoba, se dieron los besos y abrazos previstos con los seguidores cordobeses y de esa forma se cumplió el rito. Parece como si Quevedo lo hubiera intuido cuando dijo aquello de que el hombre ha hecho lo que ha podido y Fortuna lo que ha querido.

30 de Enero de 2006.              Córdoba, 1; Real Jaén, 0.