AGOSTO 2003


48. El dueño y los aficionados

Aparecía el otro día en un periódico de tirada nacional una carta dirigida al presidente de un club de fútbol muy importante. La escribía un aficionado y seguidor del mismo, una de esas personas que sienten como algo propio lo que se llama con expresión tópica los colores del club. En ella le reconvenía y le llamaba la atención, de manera amable y cortés desde luego, porque a su juicio el presidente había cometido una equivocación al tomar cierta decisión basándose no tanto en los sentimientos que caracterizan al equipo y a los aficionados sino apoyándose en razones económicas. Se equivocó, sr. presidente, le decía, porque la identidad del club está por encima de cualquier criterio para decidir, no tenía usted razón en ese momento. La pregunta clave en este pequeño rifirrafe es ésta: ¿yerra el presidente cuando toma una decisión deportiva en razón de sus intereses mercantiles y comerciales o lo hace el aficionado cuando reclama una mayor presencia del sentimiento colectivo del club? ¿Quién de los dos disparata o desatina? Desde luego que los dos y ninguno. Únicamente un equilibrio razonable entre los dos poderes, el del dinero y el del sentimiento, puede mantener vivos a los clubes de fútbol. Si cualquiera de los dos quisiera imponerse, se acabaría todo el tinglado. No se entiende por eso cómo no se cuida con más detalle, casi con mimo, a los seguidores, sobre todo a aquellos que tienen a gala serlo desde siempre. Un desbarajuste en este sentido puede dejar vacíos los campos de fútbol.

4 de Agosto de 2003.


49. Consejeros

Dicen que la experiencia y los buenos consejos son una fuente de sabiduría para andar por la vida con provecho y algo de éxito. La experiencia porque nos enseña lo que pasa cuando pasa lo que pasa, y los consejos porque son como la experiencia de otros que ya han deambulado, y seguramente tropezado, por rincones por los que transitamos nosotros. Por eso, aunque hay muchos refranes que se burlan de los que dan consejos gratuitos y sin mucho calibre, toda la gente prudente pide y reclama una opinión o un asesoramiento, como se dice ahora de manera más moderna, de quienes piensan que saben más de la vida y de las cosas. Y eso fue lo que hizo el presidente del Real Jaén al comienzo de la temporada pasada. Tras confesar de manera honesta sus márgenes de desconocimiento del fútbol, aseguró, y así lo hizo, que ya tenia previsto un equipo de asesores que le aconsejarían lo mejor para el club y el equipo. El problema vino después, como ya es sobradamente conocido, porque la suerte no le acompañó y tuvo unos guías equivocados que casi nos llevan a la Tercera División. Por la razón que fuese, esos asesores no acertaron en la planificación del equipo y tuvimos una temporada que es mejor olvidarla. Este año sigue con la idea de buscar expertos que le recomienden y para ello ha creado un consejo asesor, del que espera, y todos nosotros también por la cuenta que nos trae, que acierte a la hora de proponer acciones razonables y beneficiosas para el equipo.

11 de Agosto de 2003.


50. Sociedades anónimas deportivas

Las crónicas explican que los motivos que llevaron a las autoridades públicas a aprobar la transformación de los clubes en sociedades anónimas deportistas eran el despilfarro y el derroche en que estaban metidos. Y que, con el propósito de evitar las alegrías financieras de los directivos, no vieron otro camino sino responsabilizarles a ellos y a su bolsillo de tanto desatino, esperando que de esa forma serian mucho más prudentes. Y que una consecuencia perversa de esa decisión fue que hubo que olvidar la idea romántica y sentimental de que los clubes pertenecen a la sociedad, a sus aficionados o a sus seguidores. Ahora, pasado el tiempo, la experiencia nos apunta que la dilapidación no sólo no se ha corregido sino que sigue en un aumento cada vez más escandaloso. Los clubes por el contrario sí que se han convertido en verdaderas empresas privadas mientras los socios y ciudadanos no tienen apenas nada que decir ya que su contribución económica, a través de las cuotas o las entradas, es escasamente relevante con los excesos que se viven en el fútbol. Aunque no lo digamos mucho por lo desagradable que resulta recordarlo, el fútbol es un negocio particular. Sin embargo la historia y los hechos dicen otra cosa: ¿Cómo se justifica si no la subvención pública del Ayuntamiento? ¿Y el patrimonio que representa el contenido de la carta que apareció el pasado jueves en este Diario? Y ya decía Cervantes que ninguna historia es mala como sea verdadera.

18 de Agosto de 2003.


51. Otra solución (funcionarial) para el fútbol

Para nuestro propósito de proponer algo que mejore las estructuras del fútbol y facilite su consistencia, podemos partir del reconocimiento de dos realidades cuya existencia es evidente y conocida de todos. La primera es que el fútbol es un sistema que cumple una imprescindible función social, que de momento no tenemos con qué sustituir y cuya pérdida sería una catástrofe para las relaciones sociales, el solaz y el descanso de los ciudadanos. La segunda realidad hace referencia a la estructura de las instituciones que lo organizan, es decir, los clubes, y consiste en que en este momento la deuda de estas entidades con la Hacienda y otros organismos públicos es tan monstruosa que podemos decir que de alguna manera nuestros impuestos son uno de los sostenedores más importantes que están financiando el funcionamiento, incluido el despilfarro, del fútbol. A la vista de estas dos circunstancias parece sensato concluir que esta situación tan anómala debe ser corregida lo antes posible y debe solucionarse de una vez por todas con carácter definitivo y sin ningún tapujo. Y así, puesto que el refranero asegura que a grandes males, grandes remedios, una solución muy simple sería reconocer las cosas como están, nacionalizar el fútbol, hacer funcionarios del Estado a todos los jugadores y establecer como sistema de acceso a esta profesión la del sistema general, las oposiciones. De esta forma garantizaríamos a los aficionados y al público en general la continuidad del espectáculo y todos seríamos tan felices que hasta comeríamos perdices.

25 de Agosto de 2003.

JULIO 2003


44. El fútbol post-heroico

Hace unos meses un ilustre comentarista de El País, M. Á. Bastenier, traía a colación, a cuento de la guerra de Irak, el pensamiento de la sociología alemana actual que asegura que nuestra sociedad está en una era post-heroica, que ha perdido el sentido mágico y grandilocuente de las grandes gestas y las increíbles hazañas de los titanes y otros personajes de su rango, que en estos tiempos hay más cálculo que entusiasmo cuando se trata de programar una acción pública importante, como es el caso de una guerra. Probablemente sea verdad esta apreciación aunque los resúmenes históricos muy generales suelen ser bastante discutibles y mucho más subjetivos que objetivos. Pero lo que sí queda claro, a poco que uno eche una ojeada simplemente, por ejemplo, a las conversaciones de la gente, es que hay un espacio social, sin duda relevante y muy significativo, en el que no sólo no se ha producido ese paso de lo heroico a lo post-heroico sino que ha sido y es capaz de integrar ambas perspectivas en una síntesis que merecería un monumento y una atención especial de los estudiosos y los teóricos. Este espacio es desde luego el fútbol. En él pueden convivir y de hecho conviven los negocios, el comercio, los trapicheos, lo vulgar y el dinero negro con la gloria, las emociones del honor, las epopeyas y los laureles. Triste y grandioso destino del fútbol que lo mismo nos hace sufrir que gozar. Esa es su contradicción. Aunque hay gente que hace mucho se olvidaron de esto último.

7 de Julio de 2003.


45. Por qué sigue el presidente. (1)

El presidente y máximo accionista del club
 Manuel Gil Vázquez acompañado del gerente
 Martínez Ros, en el palco de La Victoria.
Foto: Diario Jaén
En verdad ésta es la pregunta cuya respuesta aclararía toda la planificación deportiva del Real Jaén para el futuro. Porque, aunque los aficionados y los seguidores, como los del resto de clubes de fútbol, estamos pendientes en estas fechas de cómo se organizan los aspectos deportivos para la próxima temporada, no podemos olvidar la estructura económica y financiera que hay detrás de esas decisiones. A fin de cuentas lo que ocurre en el plano deportivo es consecuencia, como en todos lados, del origen, la situación y el sentido del club, y es esto lo que nos dará la clave de por qué una u otra política deportiva. Por eso es útil, en este momento, para entender mejor lo que se nos avecina, recordar cómo se gestó la actual dirección y los avatares más significativos por los que ha pasado. La crónica, desde la perspectiva del socio de a pie, dice que todo empezó cuando al parecer, y según todos los indicios, el actual presidente y dueño efectivo del Real Jaén desembarcó en nuestra ciudad, buscado y traído por alguien, husmeando horizontes nuevos para el desarrollo empresarial y económico de su empresa. Y que lo hizo tras llegar a un acuerdo, escrito y firmado, con el gobierno municipal para quedarse con el paquete de acciones que éste último tenía y del que quería deshacerse como fuera. En el aire quedó la duda de si realmente había otra opción giennense para esta compra. Y también la sospecha fundada de que la corporación municipal habría tenido que ofrecer al sr. Gil Vázquez alguna compensación por la compra de esas acciones.

14 de Julio de 2003
  

46. Motivos para una continuidad (2)

Firmado el pacto entre el Ayuntamiento y el sr. Gil Vázquez para la adquisición de las acciones de titularidad municipal del Real Jaén, que lo convertían en dueño y señor del club, transcurrió el pasado campeonato de liga con los avatares que todos conocemos. El presidente, ralentizando sus inversiones (podemos recordar las circunstancias del llamado mercado de invierno), se supone que a la espera de que el Ayuntamiento ejecutara su parte, fue fiel a lo acordado y ejerció en el Real Jaén, financiando con su patrimonio o el de sus empresas los gastos del club y del equipo. Lo del acuerdo en el que la Corporación Municipal le ofrecía ciertas ventajas se confirmó, como ha recordado estos días Diario Jaén, en plena campaña electoral cuando el sr. Gil Vázquez mostró el documento que lo acreditaba y en el que aparecía la relación de esas contrapartidas que se suponían. Además en ese momento el presidente hizo público su enfado con el equipo de gobierno municipal porque, según dijo, mientras él había cumplido su parte del pacto invirtiendo varios cientos de millones de pesetas en el club, el Ayuntamiento no había hecho nada de lo prometido. Y la oposición municipal puso la guinda denunciando el convenio como ilegal. Ahora éste ha sido sustituido por un concurso público, con lo que, al menos en la forma, el Ayuntamiento quebranta lo que había firmado con el sr. Gil Vázquez. Al margen de que haya de nuevo pactos secretos, ¿justifican estas expectativas su permanencia al frente del Real Jaén?

21 de Julio de 2003.  


47. Los intereses empresariales. (y 3)

Las vicisitudes de su experiencia empresarial en Jaén no parecen nada favorables para los intereses comerciales y mercantiles del sr. Gil Vázquez, al menos con la información que se tiene fuera de los ámbitos del poder. Por lo que legítimamente podría estar pensando en la inutilidad de las inversiones que ha hecho y está haciendo en el Real Jaén. Y se agrava el clima si a eso añadimos la memoria de sus declaraciones cuando afirmó que ni entendía ni estaba interesado en el fútbol y que del club sólo sabía que era una empresa en ruinas. Bien es verdad que puede estar esperando que las cosas le vayan mejor y por eso está acompasando el ritmo lento de gasto a la espera de que el gobierno municipal empiece a cumplir el compromiso que había adquirido. Si no fuera así, ¿por qué sigue de presidente? Como dicen los psicólogos, todos nuestros comportamientos están motivados por el interés, sin que este término tenga ninguna connotación moral y menos aún negativa. Es la vida misma. Se invierte para ganar lo que sea, que no tiene por qué ser dinero necesariamente. La satisfacción de haber hecho bien, la punta de vanidad que todos tenemos, la garantía de las sonrisas de los demás o el placer de vivir el agradecimiento de la gente, cualquier cosa se puede poner como objetivo de una inversión, un trabajo o un esfuerzo. Y estas sensaciones son con bastante frecuencia mucho más gratificadoras que el dinero o la riqueza. ¿Cuál es el interés del sr. Gil Vázquez para seguir? El futuro del actual Real Jaén está en la respuesta a esta pregunta.

28 de Julio de 2003.

JUNIO 2003


39. Los falsos ricos

Dice la teoría que, como la vida misma, el fútbol está lleno de pobres y de ricos; de una gente con escasos posibles y de otra a la que casi le sobra patrimonio, dinero y caudales por doquier. Y entre unos y otros, como no podía ser de otra manera, una amplia, extensa y alargada clase media dentro de la cual también se podrían hacer bastantes distingos. Pero eso no es nada más que la teoría porque, si se horada un poco y se rebusca en la trastienda de las cuentas y los libros de contabilidad de todos los clubes de fútbol, lo que aparece, sin mucho esfuerzo, son trampas, descubiertos e impagos. Es decir, insolvencia total, generalizada y universal. Todos con el agua al cuello y a punto de ahogarse. Lo de pobres y ricos no deja de ser una ironía y una risotada del destino. No hay pobres y ricos. Salvo alguna excepción y algún matiz, la realidad es que los llamados ricos son los más endeudados y más fulleros y entrampados. ¡Claro que con más credibilidad ante los bancos y mayor capacidad de endeudamiento! Ya decía McLuhan que el dinero es el crédito del pobre, que es al que le exigen poner las monedas sobre la mesa para comprar cualquier cosa. Los llamados ricos son aquellos a los que se fía. Y en estas estamos. Los que se consideran y son considerados ricos, sin ningún pudor ni prudencia, sabiendo además que gozan de un alto nivel de complicidad, se dedican a gastar lo que no tienen, a destrozar el mercado y a pagar unos sueldos tan escandalosos que serían causa suficiente para provocar otra revolución francesa.

2 de Junio de 2003.


40. Populismo

A pesar del descenso de categoría, un grupo 
de aficionados jóvenes se mantuvo fiel al equipo.
Foto: Diario Jaén
Dos envolturas básicas se necesitan para diseñar cualquier proyecto, la técnica y la social. Como dos caras de la misma moneda, tan importante es atender a las necesidades de la empresa para cumplir sus objetivos como ocuparse de que la gente entienda y disfrute de sus ventajas. Calidad en los jugadores y comunicación con los seguidores son dos requisitos imprescindibles para un final feliz. En lo que concierne a lo primero, seguro que el grupo planificador de los aspectos técnicos del Real Jaén tiene las dosis necesarias de experiencia y sabiduría para preparar un buen equipo para la próxima temporada. Ahora bien, además de todo eso, de lo que tiene que estar muy pendiente el club es del otro relieve de la planificación, de lo social, de la comunicación con los aficionados y la ciudad en general. Algo que, tras superar el síndrome de forasteros de la casi totalidad de sus miembros, según avanzaba la temporada, ya intentó el año pasado. Hace falta un discurso y una mayor fluidez verbal con los seguidores para entusiasmarles. Porque aunque todo el mundo asegura que los éxitos crean clientes, ésta es una verdad a medias ya que lo que en realidad aparece en esos momentos de gloria siempre es ruido, voces y oportunismo. La afición es otra cosa. Y, para que se fortalezca, aunque pudiera parecer feo dicho así en frío, se necesita un punto de populismo. Eso es el fútbol y lo son los espectáculos de masas, sobre todo en los que hay emociones intensas. Con lo que la gracia queda completa.

9 de Junio de 2003
  

41. Entrenador y seleccionador

Un problema que viene padeciendo el Real Jaén en el plano técnico y deportivo desde hace demasiado tiempo es la disociación, la no coincidencia que se produce entre quien planifica y la persona que después tiene que desarrollar el proyecto. Por unos u otros motivos ha ocurrido que en las dos temporadas últimas el técnico que dirigía al equipo no era el mismo que lo había programado. Francisco se encontró un equipo tan bien ensamblado por Braojos que, salvo alguna variación, lo mantuvo en su integridad. Luego Anquela, Jiménez, Anquela de nuevo y Nogués han dirigido también un colectivo hecho, organizado y pensado por otros entrenadores, lo que sin duda es un grave inconveniente a la hora de encajar las cualidades de los profesionales que integran la plantilla con el esquema de juego que el entrenador desea aplicar. Hablando de la conveniencia y de los beneficios derivados de que sea la misma persona quien haga estas dos tareas, podemos recordar la famosa anécdota, que cuenta Valdano, de aquel entrenador que trataba de justificar el desajuste entre su estrategia y la realidad después del juego con la excusa de que él ya se encargaba, por supuesto, de colocar bien a sus jugadores en el campo: lo malo, decía, es que luego ellos, cuando empieza el partido, se mueven y así no hay manera. Pues bien, por primera vez, después de estas malas experiencias, van a coincidir en una misma persona el entrenador y el seleccionador. Para lo bueno y para lo malo. Esperemos que esto último no ocurra.

16 de junio de 2003.


42. Tarde piaste

El que debemos ser prudentes, tranquilos y pacientes es un consejo repetido mil veces en los libros que han escrito los más sabios pensadores. Y no sólo estos ilustres están convencidos de ello: a cualquiera de nosotros la experiencia nos ha proporcionado esta misma enseñanza, que para triunfar en la vida, en los negocios y hasta en el amor hemos de ser precavidos y sosegados. Sancho Panza asegura que de sabios es guardarse hoy para mañana y no aventurarse todo en un día, y no hay ciudadano que desconozca la anécdota atribuida a Felipe II de vestirse despacio por tener prisa. De todo lo cual se deduce fácilmente que es opinión común que, a la hora de llevar adelante una empresa, debe actuarse con cuidado y circunspección, que la prudencia es en estos menesteres la ciencia y que la precipitación no conduce a nada y es mala consejera. Y así se está comportando el Real Jaén en la planificación de la próxima temporada o, al menos, esa es la impresión que da. Lejos de apresurarse, las cosas se están meditando bien antes de tomar una decisión que estropeara el objetivo que no se cansan de repetir los responsables de la entidad. Hace más de un mes que terminó la liga y, al parecer, ni siquiera los jugadores conocen las intenciones del club. El grave peligro es confundir la sensatez con la parsimonia y llegar cuando esté todo el pescado vendido. O, en clave de humor, correr el riesgo de que ocurra lo que al pollo que un soldado oyó piar dentro de su cuerpo después de tragarse un huevo pasado por agua. Y entonces a ver qué se hace.

23 de Junio de 2003.


43. Obras son razones

Naturalmente que para poner en marcha una buena temporada futbolística hace falta un discurso y una mayor fluidez verbal con los seguidores para entusiasmarles (otra cosa es lo que luego resulte de la actividad deportiva, que a lo mejor no nos permite ni siquiera ir a protestar al maestro armero). Pero este entusiasmo, que es el requisito llamado social, tiene que sustentarse en razones. Es verdad que se necesita un poco y un punto así de demagogia para darle algo de gracejo pero, al final, si no hay razones sólidas, el tinglado se desmonta como castillo de arena, o de naipes. Y hablando de razones sólidas y consistentes es como entran en juego, nunca mejor dicho, los fichajes, las inversiones y los compromisos que son los que al final convencen o no a los seguidores. Porque no hay razón más poderosa que una buena inversión diseñada y realizada con pulcritud ya que las palabras y las promesas no valen si no van acompañadas de gestos y de acciones. Desde luego que no se trata de gastar por gastar, ni siquiera de hacerlo de manera aparatosa porque esos dispendios irracionales son más de una vez la puntilla de los clubes. Basta con garantizar un equipo con posibilidades técnicas de quedar en la parte de arriba de la clasificación final y evitar ensoñaciones como aquella del barón de Münchhausen, el de los cuentos de juventud, que aseguraba que, una vez, estando montado en su caballo a punto de caer en un lago, tiró con tal fuerza de su cabello que consiguió salir indemne de la situación sin ahogarse.

30 de Junio de 2003.

MAYO 2003


35. El duende de la buena suerte

Quienes tuvieran tiempo y ganas de ver el partido, trasmitido por televisión, que jugó ayer el Real Jaén, puede que creyeran que estaban soñando a la vista de la tranquilidad y la seguridad en el éxito (no quiere decir no trabajado) que el desarrollo del mismo ofrecía. Fue sin duda una de las escasas situaciones (habría que hacer memoria pero casi seguro que la única) en toda la temporada en la que la desazón y los nervios no tuvieron presencia ni hubo necesidad de recordarlos. ¡Ahí es nada con el ritmo de un vicegol casi cada cinco minutos! ¿Se habrá quebrado la racha negativa y empiezan los buenos tiempos? ¿Será verdad la afirmación tan traída y llevada de que al final el azar suele compensar y ser equitativo con todos? ¿Habrá empezado a trabajar para el equipo el genio de la buena suerte que tantas veces se distrajo de sus obligaciones para con el Real Jaén? El problema, ya se sabe, está en que a estas alturas pudiera ser demasiado tarde. Pero los científicos y los filósofos en sus disquisiciones y análisis utilizan con mucha frecuencia la hipótesis de qué pasaría si hubiese un genio o un duende que lo trastocara todo y a qué conclusiones se podría llegar en ese caso. Podemos esperar que el Real Jaén (el Linares y el Torredonjimeno tienen otra situación cada uno) encuentre uno que prolongue las buenas prestaciones del de ayer. Lo malo es que van a hacer falta multitud de duendes o uno con muchos partidos a que atender. Por lo pronto uno de los primeros que se necesita se llama Torredonjimeno. ¿Se portará bien?

5 de Mayo de 2003.                            Motril, 0; Real Jaén, 4


36. De batallas y guerras

Eliminada casi desde el principio de la temporada la posibilidad de que el equipo del Real Jaén optara a una plaza para la liguilla de ascenso, aunque las declaraciones oficiales aseguraban lo contrario (con lo que se puede apreciar lo interesante que es muchas veces comparar lo que se dice y lo que en realidad son las cosas), el objetivo era, cuando menos, mantenerse con cierta holgura y suficiencia en la clasificación a la espera de programar mejor la próxima temporada. Después, también este propósito alternativo se fue esfumando poco a poco y, a estas alturas del campeonato, cuando sólo queda un partido, aun no tenemos en el bolsillo la garantía de la victoria definitiva aunque bien es verdad que con las esperanzas e ilusiones de conseguirla. Pero ha estado a punto de esfumarse casi por los pelos. Haciendo un balance de la trayectoria de triunfos y derrotas (por cierto más de éstas últimas que de los primeros) parece como si el equipo del Real Jaén, como decía un aficionado, se hubiese aprendido con detalle los miles de ejemplos que ofrece la historia de cómo no es lo mismo ganar una batalla, o muchas, que una guerra, ya que una cosa no garantiza necesariamente la otra. Y puesto que lo que importa es esto último, se han ahorrado los esfuerzos posibles en la confianza de que al final todo saldrá bien. Como si únicamente se hubiese hecho lo imprescindible. El problema obviamente es el riesgo de que se pueda perder la batalla final y con ello la guerra. Pero a la bicha ni mentarla.

12 de Mayo de 2003.            Real Jaén, 3; Torredonjimeno, 1.


37. Terminó bien

Decía hace un par de semanas uno de los jugadores más importantes y decisivos del Real Jaén algo así como que, visto lo visto, mantenerse en la división de Segunda B supone una alegría tan inmensa como si se hubiese alcanzado la liguilla de ascenso. Y la verdad es que en gran parte tenía razón, sobre todo en estos momentos en los que los aficionados estamos tan animados. Pero no hemos de confundir dos sentimientos por más que estén casi en el mismo recorrido afectivo: una cosa es una sensación de liberación, como un grito de ¡menos mal!, y otra el placer de sentirse vencedor. Es verdad que al final se ha ganado la guerra (una guerra menor, por supuesto) pero no sólo ha habido un altísimo riesgo de perderla sino que ha costado demasiados disgustos, muchas desilusiones y, sobre todo, apenas ha contribuido a animar a los ciudadanos, a pesar de las iniciativas que ha tomado la directiva. El fútbol en Jaén, en nuestra ciudad, durante este año ha sido una actividad marginal que ha tenido escaso eco ambiental y a evitar esto es justamente a lo que hay que apuntar desde el primer momento en cualquier diseño de futuro para que la gente, conociendo por supuesto quién es el dueño, sienta al equipo como suyo. Es el único camino posible y razonable para los aficionados. Y por supuesto para el presidente. No parece muy lógico que siga gastando dinero sin sacarle si quiera el beneficio de la prestancia y el liderazgo social. De esto convendrá hablar más adelante.

19 de Mayo de 2003                          Moralo, 0; Real Jaén, 1



38. Reaparece el amigo pesimista

La entidad del Real Jaén está apareciendo, cada vez con más frecuencia, en los espacios más insospechados de los medios de comunicación. El penúltimo, en política, en el maremagno de las elecciones, para denunciar que el Ayuntamiento había incumplido unos acuerdos que tenía firmados y eran algo así como la condición impuesta para la compra de las acciones de titularidad municipal. Y el último por ahora en la sección laboral y de tribunales por problemas graves con su propio gerente. La verdad es que todos sabemos que el fenómeno social llamado fútbol no es una utopía deportiva que se nutre de la ilusión y vive de la fantasía. A nadie se le oculta que detrás, o delante, del balón corren los intereses más variopintos, la mayoría de las veces seguramente legítimos, y la búsqueda de los beneficios más diversos. Todo eso es normal y forma parte del engranaje. Pero el problema, como en casi todas las cosas de la vida, aparece cuando se altera el equilibrio y unas cuitas y tareas impiden ocuparse de otras que son tan o más precisas e irrenunciables. Esto es lo malo y el peligro que amenaza al Real Jaén, en el que ya ha llovido demasiadas veces sobre mojado: no vaya a pasar de nuevo, como en el llamado mercado de invierno, que se aprovechó una excusa obvia para no reforzar el equipo. Mi amigo el pesimista ya me está avisando otra vez de que no hay que dejarse enredar en el contraste entre las declaraciones de objetivos esperanzadores y la realidad de los pleitos y los embrollos.

26 de Mayo de 2003. 


ABRIL 2003


31. El Real Jaén tiene genoma

Empezaban a correr rumores por los mentideros (que, como se sabe, son los antecedentes de los actuales programas de televisión basura) cercanos a los ambientes deportivos asegurando que el Real Jaén era un equipo poco sólido, inconsistente, sin criterio y sin saber muy bien lo que hacer. Que su configuración no tenía sustancia ni señas de identidad como se había apreciado en el partido de Écija. Pero esa opinión ha quedado plenamente desmentida por los hechos y se ha visto que apenas tenía fundamento. Antes al contrario, en el partido de ayer se pudo comprobar que el equipo tiene un mapa genético tan sólido como cualquier otro ser del mundo y por tanto fijo, estable y permanente que le lleva a comportarse con necesidad inevitablemente de una manera determinada. Es como una inclinación natural que desborda la voluntariedad de sus protagonistas y no le permite actuar de otra forma. El actual Real Jaén tiene genes y por tanto una naturaleza en cuyo mapa genético están escritos sus tres demonios familiares que le dan personalidad y un comportamiento propio. Ayer, por ejemplo, no hubo expulsiones pero sí volvieron a aparecer los otros dos, a saber, los autogoles y los errores infantiles. Y como lo biológico resulta una imposición, todo se hizo al revés para que pudieran cumplirse los mandatos genéticos, a pesar de la legión de delanteros centro que tenía la alineación. Sólo al final pudo romperse la obediencia biológica pero fue un fiasco. Como debe ser, para cumplir con el destino genético.

7 de Abril de 2003.                        Real Jaén, 2; Extremadura, 3.


32. El diablo de los números

A estas alturas de competición, pensando en la clasificación final y en las posibilidades de no descender a la Tercera División, las cuentas y los números aún permiten la confianza y la ilusión o, como decimos familiarmente, todavía salen. Y todos sabemos en verdad lo que eso significa. Los profesionales y los interesados en cuestiones deportivas suelen decir, pretextando rigor y precisión pero casi siempre con la boca pequeña, que hasta que matemáticamente haya posibilidades de conseguir el objetivo de la temporada no se puede cantar victoria ni, en caso contrario cuando las cosas van mal y el peligro de un tropiezo final amenaza con fiereza, lamentarse de la derrota definitiva. O sea, vienen a significar que mientras hay vida, hay esperanza, que muchas veces no es sino como lo de poner una pica en Flandes. Pero eso de hacer cuentas, aunque le parezca tan sencillo al diablo de los números, que asegura M. Enzensberger, tiene el grave inconveniente, como el mismo nombre indica, de que la mayoría de los verdaderos matemáticos no sabe hacerlas, con lo que veremos qué puede salir de todo este lío contable. De todas maneras, aun cuando en definitiva los números saliesen milagrosamente bien, el balance no puede ser más triste, lastimero e impropio, en contraposición a las expectativas iniciales. Y a la hora de desarrollarlo habrá que poner sobre la mesa los dos temas centrales que faltan para cerrar la temporada: las responsabilidades de lo que ha ocurrido y el futuro del club.

14 de Abril de 2003.                      Ciudad de Murcia, 2; Real Jaén, 1


33. Casi la eternidad

Francisco Jurado se reincorpora al equipo
 después de haber superado
 una muy grave enfermedad.
Foto: Diario Jaén
La verdad es que el termómetro que indica en un partido de fútbol el nivel de tensión o de relajamiento colectivo es esa pantalla pública que refleja los vectores de minuto y resultado. Sobre todo en días como el de ayer cuando el tiempo del partido dejó de ser pasado, presente y futuro y se convirtió casi en una eternidad que no se acababa nunca. Los libros de filosofía, cuando se habla del tiempo, de lo que es y significa el tiempo, suelen citar a este propósito el texto de S. Agustín en el que éste, tratando de explicar la dificultad de teorizar sobre el asunto, dice que, si no se lo preguntamos, entonces puede decir que lo sabe pero que, si lo hacemos, si tratamos de que nos lo explique, entonces reconoce que no lo sabe. Es la vivencia que tuvieron ayer los aficionados que asistieron al campo que sí que aprendieron, si ya no lo sabían, lo que es el tiempo, sobre todo cuando éste casi se mezcla y se transforma en la eternidad, que es seguir siempre. De todas formas parece más elegante abstenerse hoy de hacer cábalas sobre las posibilidades que el Real Jaén tiene de mantenerse en la categoría, visto lo visto en el partido, porque sería desviarnos del foco de alegría que hay que compartir con Jurado al que la suerte le ha permitido volver como quería (y como queríamos todos los aficionados y algunos más). Precisamente este asomo de eternidad de un partido, que parecía no terminar nunca por mucho que se venía pidiendo la hora, engrandece aun más los méritos de Francisco Jurado.

20 de Abril de 2003                     Real Jaén, 1; Mérida, 0.


34. Como los malos estudiantes

Al Real Jaén y al Torredonjimeno les está pasando (en los resultados, no en el esfuerzo de los profesionales, que eso es otra historia) lo que a los malos estudiantes, que abandonan sus tareas y trabajos durante el curso y luego, cuando llega el momento de los exámenes finales, las cosas empiezan a ponerse feas y complicadas porque un resbalón casi sin darse cuenta puede dar al traste con todas las ilusiones. Si se ha sido un estudiante regular, de esos que tienen aprobados algunos parciales, esa nota le sirve como de colchón para sortear el peligro, aunque deba estar pendiente y muy atento hasta el final: es lo que le ocurre, por ejemplo, al Linares. Pero si se han venido dando tumbos y no hay ni una carta guardada para un caso de emergencia, inmersos a estas alturas en plena zona de descenso, el horizonte aparece negro o más bien oscuro y difícil. Además el problema se acrecienta porque el sistema de liga es como el de unas oposiciones en las que hay un número máximo de candidatos que pueden superar la prueba (como lo del temible numerus clausus) y no hay manera de ampliar el número de plazas a cubrir. En estas condiciones el Torredonjimeno apenas tiene posibilidades de salir indemne. Al Real Jaén, por su parte, los dos últimos éxitos le han abierto un camino ancho de esperanza que puede ser cierta salvación, siempre con la posibilidad de ese examen extraordinario de recuperación que es la promoción. Y es que ya lo dice el refrán, que más vale antes que después, o que el que da primero da dos veces. Pues eso.

28 de Abril de 2003.                  Melilla, 1; Real Jaén, 2.

MARZO 2003


26. Los tres tristes tigres.

El Real Jaén es este año un equipo, y seguramente una sociedad, además de triste, frágil e inconsistente. Cualquier estornudo es suficiente para abrirle una grieta en el camino, basta un suspiro para que se derrumbe todo el engranaje. El encuentro del pasado viernes con el Málaga B es un buen ejemplo de ello: un mal bote del balón fue bastante para perder el partido. Aunque bien es verdad que, de no haber ocurrido este accidente, tampoco hubiera ganado porque no fue capaz de hacer siquiera un gol. Ese es el problema. ¿No es triste que el único argumento positivo del partido sea decir que al menos se mereció un triste empate? ¿Un triste cero a cero como objetivo deseable? No es que le vayan mejor las cosas a los otros dos equipos giennenses pero tanto el Linares como el Torredonjimeno pueden aducir que es una inestabilidad de crecimiento, resultado de un ascenso de categoría. En el Real Jaén la historia es diferente y la endeblez tiene otro origen y otras causas. No se trata de repetir otra vez la crónica de los errores de planificación o la excusa de no haber mejorado la plantilla en Enero. Eso por supuesto. Pero a estas alturas de la competición la realidad es más compleja. Un estilo de juego inaguantable por aburrido, unas gradas prácticamente sin gente... Y lo peor es un gran vacío social, que a lo mejor entre todos podríamos empezar a ver cómo romperlo. Mientras, todo demasiado triste. Como los tres tigres del verso, que seguramente estarán paseando por el carnaval.

3 de Marzo de 2003.                                Real Jaén, 0; Málaga B, 1


27. Hacer cuentas

Sin que se entienda como una afirmación precisa y rigurosa, se puede decir que en el desarrollo de las competiciones deportivas, en este caso del fútbol, hay dos señales claras que permiten determinar si se está empezando la temporada o, por el contrario, se ve ya el final a la vuelta de la esquina. Basta leer o escuchar las declaraciones tanto de los profesionales como de los aficionados y observar si hablan del futuro o lo hacen de cuentas. En el primer caso suele servir de referencia el tiempo, algo así como que ya veremos y seguro que conseguiremos y resolveremos los traspiés. Pero al ritmo de cómo se va acercando el término del trayecto crece el interés por lo que unos llamarían de manera discutible las matemáticas, otros la contabilidad y los más simplemente las cuentas. Y es que se acerca el momento de agarrarse al clavo ardiendo de un punto o incluso de un gol para asegurarse el éxito o, cuando menos, evitar el desastre. Es el caso en el que la precariedad empieza a ser una virtud, como le ha ocurrido al Real Jaén esta semana. Menos mal, por una parte, que de momento en la contabilidad del fútbol todavía no se le ha ocurrido a nadie restar puntos. Y, por otra, que lo cualitativo deja de tener sentido para ser sustituido por lo cuantitativo como criterio único de valor. Al final de todo, la mayoría de los asuntos de la vida terminan ajustándose en escalas, en números, en cuentas. Es el más o menos con que se preguntan permanentemente los enamorados.

10 de Marzo de 2003.                        Cartago Nova, 0; Real Jaén, 0. 


28. El papel que juega el Real Jaén

Todos sabemos por experiencia, y así lo confirman los libros de sociología y sicología, que la sociedad asigna a cada individuo y a cada grupo social unos determinados papeles para jugar en la vida. Papeles o roles, que también se llaman de esta manera, relacionados con nuestras funciones y tareas en el trabajo, la familia o los amigos, en el mundo en definitiva en que nos movemos y que hacen que nuestra conducta sea más o menos previsible, que se pueda pronosticar con mayor o menor precisión cómo nos vamos a comportar normalmente. Los papeles o roles que corresponden a cada uno de nosotros dependen del status o la situación social, normalmente económica, que nos ha tocado y que viene determinada por el destino, el azar y las decisiones humanas. En el ámbito del fútbol se espera, por citar algún ejemplo sencillo, que el Real Madrid o el Barcelona no sólo ganen sus partidos sino que hasta la fortuna o el azar le sean propicios y naturalmente la noticia se da cuando pierden o son víctimas de errores continuados. El partido de ayer del Real Jaén en Cáceres es un claro ejemplo del papel y el rol que está jugando el club esta temporada de acuerdo a su status de equipo derrotado, a punto de descender a Tercera División: entre errores propios, desaciertos, mala suerte, todo le sale mal, incluidos dos goles en la propia portería. Lo que se dice familiarmente un poema. Bien es verdad que a veces hay excepciones y hasta milagros, que aun se pueden esperar, pero el desarrollo de ese partido era perfectamente previsible.

17 de Marzo de 2003.                          Cacereño, 4; Real Jaén, 2.


29. El problema es del cronista

El problema ya no es del Real Jaén. El equipo al fin y al cabo hace lo que sabe o lo que puede y ahí están los trabajos y los resultados. El problema ahora lo ha traspasado al cronista. Quien tiene en estas circunstancias la dificultad y el conflicto es el responsable de contar a la gente en general lo que ha pasado. No hay que olvidar que un recurso literario imprescindible para la buena y provechosa escritura, al decir de los entendidos, es la novedad pero el equipo lo está haciendo imposible. Pasa lo mismo con el recurso a los dichos o relatos populares que tampoco tienen fácil acomodo a lo que viene ocurriendo en los partidos: antes bastaba asegurar que se había jugado como nunca aunque se había perdido como siempre para que el que no había asistido al campo tuviese, siquiera irónicamente, una visión de lo que había pasado. Pero tampoco vale recurrir a ese tópico, salvo que se modifique su contenido, con lo incómodo que esto resulta. Las condiciones no facilitan la solución. El Real Jaén ha jugado como siempre y, también como siempre, ha perdido, porque no parece razonable resumir de otra manera el partido de ayer. Por no faltar y para que nadie eche en falta la costumbre, hasta ha habido la expulsión acostumbrada. Y este es el problema: cuando todo se hace igual de mal, cuando se repite una y otra vez lo mismo de cada jornada, al redactor se le complica el trabajo porque no tiene nada que decir. Es como repetir una plantilla una y otra vez, cambiando únicamente la fecha. Y, en este caso, añadir la lluvia.

24 de Marzo de 2003.                              Real Jaén, 2; Sevilla B, 2


30. Un partido amable

Sabido es que la mala suerte, que las más de las veces no es sino la excusa que ponemos para justificar nuestros desaciertos, también tiene sus formas habituales de expresión. Aunque en algunos casos es imprevisible, lo más frecuente es que asome las orejas con los mismos métodos. En este sentido José Eugenio Lara enumeraba el pasado jueves los tres jinetes perversos que vienen cercando en esta liga al equipo del Real Jaén en el desarrollo del juego: las expulsiones, los autogoles y los errores infantiles. En verdad se puede asegurar, con una precisión razonable, que en cada partido han estado presentes de manera habitual una media de dos de estos enemigos porque cuando no ha sido una cosa, ha acontecido otra. Si no ha habido autogoles, ha llegado una expulsión o un fallo incomprensible derivado de vaya usted a saber por qué minucia o fruslería. El caso es que así estamos donde estamos y, al caos originario tantas veces repetido de la planificación aciaga y calamitosa, hay que añadir la crónica de estas contrariedades que ocurren como al del cuento que cada vez que asomaba por la puerta siempre pasaba un alguacil. Pero el viernes pasado en Écija las cosas han cambiado notablemente y no se han producido ninguna de estas anomalías tan pesadas como perennes. Si esto sigue así, ya sólo queda conseguir los en torno a cuarenta y cinco puntos que dicen las estadísticas que se requieren para asegurar la permanencia. Lo malo es que sólo faltan ocho partidos. Pero habrá que confiar en el cambio de dirección del viento.

31 de Marzo de 2003.                                 Écija, 1; Real Jaén, 1